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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) ha publicado recientemente un dictamen sobre un posible aumento de la tolerancia y la resistencia bacteriana que tendrían cuatro agentes antimicrobianos utilizados para el tratamiento de la carne de las aves de corral en EE.UU. A su vez, los productores de aves y sus cooperativas del COPA-COGECA (agricultores y ganaderos europeos) advierten que autorizar tales prácticas reduciría los esfuerzos para producir carne de ave de alta calidad.
En la UE, los productores de aves de corral cumplen de manera eficaz estrictas normas de seguridad, no sólo para controlar la aparición de 'Salmonella' en los animales, sino para lograr un alto nivel de bienestar en ellos y, en consecuencia, de su carne. Sin embargo, según la COPA-COGECA, en EE.UU. tanto los requisitos de seguridad en las explotaciones como la preocupación por el bienestar de los animales resultan muy limitados. La carne es tratada en los mataderos con sustancias químicas antimicrobianas para reducir la existencia de 'Salmonella'. Por este motivo se ha prohibido la entrada de carne de aves procedente de EE.UU. en el mercado europeo.
A su vez, las autoridades estadounidenses piden que la UE autorice este tipo de prácticas para poder vender su carne en territorio europeo. La unión del Copa-Cogeca, pide a las instituciones de la UE que no permitan las importaciones de carne de ave de Estados Unidos «desinfectada con lejía», haciendo referencia al tratamiento con sustancias, como el cloro, al que es sometida.
Según el Biological Hazards (BIOHAZ), grupo que estudia los posibles riesgos biológicos, perteneciente a la EFSA, el dióxido de cloro, sodio acidificado clorita, fosfato trisódico y peroxiácidos, utilizados para el tratamiento de las aves de corral, no plantea problemas de seguridad. No obstante, existen diferentes versiones acerca de los posibles efectos de estas cuatro sustancias empleadas en EE.UU. Los expertos afirman que no existen datos publicados que indiquen una mayor resistencia de las bacterias dentro del marco de su uso. No obstante, el BIOHAZ hace hincapié en la existencia de algunas sustancias, como los peróxidos, que podrían presentar resistencia a los antimicrobianos. Sin embargo, este grupo de compuestos, al no ser objeto del estudio, no se han valorado.
La EFSA añade que, entre 2005 y 2006, se realizaron varios estudios y se publicaron varios dictámenes sobre los cuatro agentes antimicrobianos en discordia. Las investigaciones, llevadas a cabo conjuntamente con la Comisión Técnica de Aditivos, Aromatizantes, Auxiliares Tecnológicos y Materiales en contacto con los alimentos (AFC), se centraban en la eficacia de la reducción de bacterias en los alimentos. Los resultados concluyeron que, de acuerdo con la información disponible en el momento, no había peligros en el uso de sustancias en la alimentación. No obstante, hoy en día se vuelve a replantear la posibilidad de que los cuatro agentes antimicrobianos podrían ser responsables de la aparición de resistencia bacteriana cuando se usan en el tratamiento de la carne de aves. Aún así, este proceso está en estudio.
Las sustancias antimicrobianas, entre ellas los antibióticos, desinfectantes o antisépticos, han sido usadas durante muchos años para combatir infecciones bacterianas. A lo largo de las últimas décadas se han incorporado al mercado infinidad de sustancias con las que se pretendía ganar definitivamente la batalla a los patógenos. Sin embargo, la situación hoy en día no es la esperada ya que muchos de los antimicrobianos han perdido su efecto y cada vez la resistencia bacteriana está más extendida.
Los microorganismos establecen resistencia, en gran parte, por mutaciones concretas que generan una reducción en la permeabilidad para el antimicrobiano. El mal uso de estas sustancias ha dado lugar a la pérdida de su eficacia. El abuso, la administración incorrecta, un tratamiento incorrecto, dosis insuficientes o excesivas o una prescripción inadecuada son los principales causantes.
Este tipo de sustancias se añaden al pienso animal, especialmente a los cerdos y aves de corral, para el tratamiento masivo de las enfermedades infecciosas y para evitar su desarrollo. Se añaden también al agua para su tratamiento y se pulverizan sobre los cultivos alimentarios como prevención. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han estudiado durante años los problemas de salud relacionados con el uso de antimicrobianos en animales productores de alimentos. En la investigación sugieren realizar un uso prudente de los antimicrobianos, una exhaustiva vigilancia de su empleo en animales y una formación adecuada de los agricultores.