A fin de que la carne y los lácteos que llegan a la mesa del consumidor final sean de incuestionable calidad se debe realizar un proceso metódico, que empieza en las manos de un profesional que cuida a los animales desde que nacen: el mayordomo o capataz.
Las ganaderías, para garantizar que las proteínas animales sean cada día más confiables, se han encaminado por la ruta de la tecnificación y la formación de los mayordomos en aspectos básicos como inseminación artificial, reproducción, elaboración de heno, construcción de silos, sanidad animal, manejo de instalaciones, registros, nutrición y principios de administración de fincas.
La Escuela de Mayordomos, creada en el marco de la política denominada la Mesa Agrícola Hondureña y que funciona en las instalaciones del Fondo Ganadero del departamento de Comayagua, es la institución donde se preparan quienes quieren obtener lo mejor de sus fincas y haciendas.
El gerente de la escuela, Iván Madrid, manifestó que la finalidad es contribuir a mejorar la capacidades que tienen las personas que manejan y administran la mayor parte de las fincas ganaderas e inducir a los estudiantes provenientes de escuelas técnicas agropecuarias de todo el país para que pongan en práctica sus conocimientos teóricos.
"La finalidad de formar a los mayordomos es lograr una mayor eficiencia en la productividad, calidad e inocuidad de los productos; poder hacer explotaciones competitivas frente a la globalización de las economías y aprovechar las oportunidades que las mismas ofrecen", expresó.
Agregó que la mayoría de las personas que se forman en la escuela son pequeños productores, porque son los que presentan mayores deficiencias en el manejo de las fincas ganaderas.