Riesgos y
Control de ciertas Aves como Plagas en la Industria Alimentaria
Oscar Gonzalez
Blanco
INTRODUCCIÓN
La primavera no sólo se define por el florecimiento de
todo tipo de plantas, desde las salvajes a las ornamentales y productivas.
También se caracteriza por la llegada y reproducción
de múltiples especies de aves y pájaros que anidan
o buscan su alimento en zonas de productividad agrícola
o en almacenes de alimentos o zonas de procesamiento y producción.
Su llegada puede ocasionar problemas higiénico-sanitarios
al ser portadores potenciales de patógenos causantes de
enfermedades de transmisión alimentaria.
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En la actualidad existen
mecanismos bien definidos para hacer frente a los problemas causados
por insectos y roedores en las
instalaciones donde se almacenan o procesan alimentos. Incluso
los métodos para la protección de las zonas de cultivo
han experimentado avances significativos, permitiendo paliar en
buena medida los efectos perjudiciales que estas plagas provocan
en las cosechas. Sin embargo, existen todavía dificultades
para conseguir la misma eficacia en el control de otro tipo de
plagas que afectan a la industria alimentaria: las plagas de aves.
En el control de plagas
de aves no existe un sólo método
adecuado para todos los casos. Depende de cada situación
en particular, de la especie a controlar, del número de
ejemplares y de su vinculación al lugar que queremos proteger.
Por ello, antes de elegir cualquiera de los métodos disponibles,
es recomendable consultar a un experto que nos indique cuáles
podrían ser efectivos en cada caso concreto, con el objetivo
de emplear nuestro tiempo y dinero en aquellos que realmente tengan
probabilidades de éxito.
En este sentido, es
importante señalar que muchas de las
aves salvajes son portadoras de microorganismos patógenos,
especialmente de bacterias como Salmonella, Campylobacter y Escherichia
coli. En estas circunstancias, el riesgo de transmisión
de patógenos es alta, especialmente si las aves tienen acceso
a zonas de de almacenamiento de materias primas o de producto acabado.
CÓMO
LIMITAR EL ACCESO DE LAS AVES
El control de plagas
de aves depende de cada situación
particular, de la especie a controlar y de su vinculación
al lugar a proteger. La principal dificultad que presentan las
aves para su control es precisamente su capacidad de volar. Su
gran movilidad, unida a las restricciones legales en cuanto al
empleo de venenos, obliga a la utilización de métodos
de control que presentan mayor o menor eficacia, en función
de cada caso concreto. En cualquier caso, existe una amplia variedad
de soluciones que pueden emplearse de acuerdo con las instalaciones
a proteger o a preservar.
Entre estas soluciones
destacan, en primer lugar, las que persiguen impedir el acceso
de las aves a los lugares que interesa proteger.
Redes y mallas suelen ser muy eficaces alrededor de zonas específicas
o tapando los huecos por los que los pájaros entran en los
edificios. Su principal desventaja es que atrapan hojas, polen
y otros materiales y pueden convertirse en un cúmulo de
suciedad. Como complemento, pueden emplearse pinchos, que evitan
que las aves se posen en puntos concretos, aunque a la larga también
acumulan suciedad y los pájaros pueden llegar a anidar encima.
Los cables de acero también evitan que los pájaros
se posen, pero se destensan con el tiempo y pierden efectividad.
El contrapunto a los
dispositivos mencionados son los sistemas electrificados. En
general, son muy eficaces, ya que provocan descargas
eléctricas cuando el ave se posa. Pero su coste, tanto de
instalación como de mantenimiento, es mayor que el de los
métodos anteriores.
Otra forma de limitar
el acceso de las aves es el uso de métodos
repelentes. Entre ellos destacan geles y líquidos. Los primeros
ensucian demasiado y a ellos se adhieren elementos transportados
por el viento como polen, hojas o insectos. Los segundos desprenden
olores fuertes y deben ser aplicados por personal autorizado en
el manejo de productos químicos, con una frecuencia mensual,
aproximadamente. Una segunda posibilidad son los ultrasonidos.
Molestan a las aves pero se corre el riesgo de que éstas
se acostumbren y se pierda toda efectividad.
En determinadas circunstancias
pueden ser de utilidad métodos
que ahuyentan a las aves como material reflectante y siluetas de
depredadores. Tienen la ventaja de que se pueden adquirir o fabricar
fácilmente, pero no son muy efectivos ya que las aves pronto
aprenden que son inofensivos. En esta misma línea, puede
optarse por emplear sonidos, como fuertes explosiones o reproducciones
del sonido de depredadores o de la alarma de la propia especie
que queremos ahuyentar emplea para defenderse. No obstante, suelen
perder su eficacia en cuanto las aves descubren que tras el sonido
no hay ningún peligro.
Por su parte, la cetrería (utilización de aves rapaces)
es uno de los métodos más eficaces para ahuyentar
a otras aves. Para que resulte efectiva es necesaria la presencia
de rapaces durante varias horas diarias, por lo que este método
resulta más caro que los anteriores. Además, pierde
efectividad en zonas urbanizadas.
Finalmente, merece la
pena destacar a los métodos que reducen
la población de aves, como el uso de anticonceptivos o las
capturas. Con respecto a los primeros, sólo en el caso de
las palomas se pueden suministrar anticonceptivos que evitan la
procreación. Es un método bastante caro y efectivo únicamente
en núcleos urbanos donde no existe intercambio de aves entre
la zona donde se aplica y el exterior. Además, el empleo
de este método requiere la obtención de permisos
por parte de las autoridades y sólo hay en España
una empresa distribuidora del producto.
La muerte, captura y
destrucción de nidos requiere igualmente
de permisos especiales. Cabe recordar que la legislación
protege a las aves y, salvo en determinadas circunstancias, periodos
del año y especies concretas, está prohibido realizar
cualquiera de estas actividades, que son objeto de fuertes sanciones
económicas.Toda solución para evitar el acceso de
aves requiere un estudio previo y la adecuación de medidas
específicas para cada situación y tipo de pájaro.
LOS PERJUICIOS CAUSADOS POR LAS PLAGAS DE AVES
Gorriones, estorninos,
tordos, palomas, gaviotas y otras aves pueden suponer un verdadero
problema tanto para las industrias
que procesan cualquier tipo de alimentos como para algunos productores
del sector agrícola, especialmente el cerealista.
Los efectos perniciosos
son de distinto tipo. Los más evidentes
son de carácter higiénico-sanitario, puesto que las
aves son portadoras de numerosos parásitos externos como
piojos, pulgas y ácaros, e internos como lombrices, gusanos
y cocidios, entre otros. Además, en sus excrementos se pueden
encontrar elevadas concentraciones de bacterias y hongos muy peligrosos
para la salud humana como Salmonella.
También provocan
perjuicios operativos. En determinadas ocasiones las deyecciones,
plumas y restos de materiales de los
nidos pueden afectar a la maquinaria que procesa los alimentos,
provocando un mal funcionamiento y repercutiendo negativamente
en el proceso productivo.
La suma de ambos tipos
de perjuicios puede redundar en importantes pérdidas económicas. Además de los gastos
necesarios para paliar los perjuicios mencionados con anterioridad,
muchas veces se deben destinar recursos adicionales para limpiar
fachadas manchadas de excrementos o canalones de lluvia atascados.
Más graves son los efectos que determinadas plagas de aves
pueden provocar en los cultivos y almacenes de cereales al devorar
enormes cantidades de grano.
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