El uso Racional
de Aditivos y Medicamentos en Alimentación Animal desde el
punto de vista Europeo
Nota
del Editor: Entrevista por Mercé Fernández al Dr.
Anadón
Arturo
Anadón, catedrático de Toxicología y Farmacología
en la Universidad Autónoma de Madrid, es miembro del panel
científico sobre aditivos y otros productos o sustancias usados
en alimentos para animales (FEEDAP en sus siglas en inglés).
Como experto ejerce también su actividad en el Comité Científico
de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (EFSA). Defiende
un uso racional de fármacos y un control exhaustivo de potenciales
contaminantes.
MF: ¿Qué actividad
se lleva a cabo en FEEDAP?
AA: La
actividad que se realiza en FEEDAP está resultando ser clave
en estos momentos por las crecientes exigencias de control con respecto
a los requerimientos y condicionantes que deben cumplirse en productividad
animal. El asunto no es baladí, habida cuenta que lo consumido
por un animal de granja acaba acumulándose en su carne y ser
introducido en el organismo humano provocando alteraciones o desencadenando
patologías. Asimismo, también puede acabar dispersándose
en el medio ambiente a través de los residuos. Todo ello implica
la necesidad de efectuar análisis exhaustivos del compuesto
antes de que sea autorizado y de que la empresa lo pueda usar comercialmente.
MF: Ustedes
evalúan en la EFSA los aditivos o productos antes de que
sean autorizados para la alimentación animal. ¿A
partir de qué datos se evalúa su efecto y toxicidad
sobre los animales y, sobretodo, en personas?
AA: Hay
estudios realizados en animales de laboratorio con los que se ha
podido establecer la toxicidad, así como los niveles a partir
de los cuales no se da esta toxicidad. Lo ideal seria tener estos
datos también en humanos, pero no los hay a nivel general
excepto, claro, en el caso de algunos de tipo epidemiológico.
MF: ¿Epidemiológico?
AA: Sí,
cuando se han dado casos de intoxicación alimentaria de una
parte de la población causada por algún aditivo. Esos
datos nos sirven para establecer la toxicidad y seguridad de un determinado
producto.
MF: La
EFSA es relativamente joven. ¿Qué sucede con los
aditivos que fueron autorizados antes, los que están usándose
desde hace tiempo?
AA: Lo
que intenta la Comisión Europea es revisar todas las sustancias
que están en el mercado. Además, ni el conocimiento
de hace 25 años es el mismo que el de ahora ni los productos
tienen una autorización permanente, sino que tienen una duración
de unos años tras los cuales la empresa debe pedir de nuevo
la revisión. Este proceso de evaluación se hará en
el marco de la EFSA.
MF: Entre
los temas que figuran en su agenda destaca la evaluación
del uso del yodo para aves.¿ Cuál es la posición
del Comité en este caso?
AA: Todos
los aditivos y sustancias empleados en alimentación animal
deben someterse a un proceso de revisión permanente. El yodo
es un elemento traza esencial que necesitan todos los seres vivos.
Vamos a evaluar sus requerimientos fisiológicos para las diferentes
especies animales de acuerdo con la Directiva 70/524/CEE y si el
yodo que se administra según los niveles actuales autorizados
puede tener efectos perjudiciales sobre la salud humana o animal
o sobre el medio ambiente.
MF: En
ese sentido, creo que los estudios de farmacocinética ayudan
a establecer si quedan residuos.
AA: Sí,
en ellos se ve cómo un producto se absorbe, se distribuye,
se metaboliza y se elimina del organismo. Igualmente nos dan indicación
de cómo un producto distribuido en un determinado tejido se
va eliminando, hasta que alcanza un determinado nivel residual. Normalmente
de analizan cuatro tipos de tejidos comestibles: piel y grasa, riñón,
hígado y músculo. Lo que se ha visto con cierta frecuencia
es que hay mucha acumulación de residuos en la piel y la grasa
debido a que muchos tejidos tienen un carácter lipofílico.
Por eso muchas veces se recomienda no comer la piel en el caso del
pollo, porque es un tejido que acumula muchos residuos de aditivos,
fármacos o contaminantes.
MF: ¿Hay
alguna sustancia más complicada que otra a la hora de ser
revisada y aprobada?
AA: La
mayor acumulación de residuos de antibióticos o contaminantes
como las dioxinas se da en la piel y la grasa. La complicación
depende de los usos e indicaciones. En aditivos para la alimentación
de los animales se complica el registro cuando se quiere para todas
las especies de animales, ya que la empresa tiene que presentar datos
específicos del efecto del aditivo en cada animal, y dentro
de cada especie su categoría. Por ejemplo, si es para cerdos,
hay que tener datos de tolerancia y eficacia del aditivo para lechones,
cerdos adultos, en cerdas reproductoras. Y si es para aves, hay que
tenerlos de pollos de engorde, gallinas ponedoras y gallinas reproductoras.
En resumen, la información que tiene que aportar la empresa
es la referente a la calidad del producto, la eficacia para cada
especie animal y cada categoría, y datos de la seguridad del
producto. La seguridad, además, debe estudiarse para los animales
productores de alimento, para el consumidor, para los trabajadores
que estarán en contacto con ese producto y para el medio ambiente,
ya que el aditivo puede incorporarse a los compartimientos medioambientales.
MF: ¿Los
antibióticos incorporados en la alimentación de los
animales se acabarán eliminando definitivamente de su dieta?
AA: Parece
que sí, que se suprimirán todos los antibióticos
en su uso a dosis sub-terapéuticas como promotores de crecimiento,
por la aparición de posibles bacterias resistentes. Por el
momento la Comisión Europea ya ha prohibido la avoparcina,
la tilosina, la espiramicina y la virginiamicina. Como promotores
del crecimiento quedan actualmente sólo cuatro antibióticos
autorizados, avilamicina, flavofosfolipol, monensina y salinomicina.
Los dos últimos pertenecen a grupos que no se utilizan en
terapia humana.
MF: Hay
quien podría decir que si se prohíben todos se va
a provocar una «catástrofe» en la productividad
de las granjas.
AA: No
es cierto. Hoy en día existen alternativas como los probióticos
y prebióticos. Normalmente, cuando la Comisión Europea
prohíbe algo ya existen alternativas. Además, hay que
implantar el uso racional de los aditivos y medicamentos en alimentación
animal. Si son necesarios se usan; de lo contrario, no.
EL
RETO DE LA ALIMENTACIÓN EN LAS PISCIFACTORÍAS
Uno
de los retos que tiene por delante el mercado de la alimentación
animal es el de la acuicultura. El crecimiento de las piscifactorías
es imparable, así como el mercado paralelo de piensos y materias
primas para la alimentación de los peces de granjas de engorde.
Al reto de conseguir una dieta saludable en estas nuevas granjas,
se unió el de los contaminantes cuando, hace un año,
saltaron las alarmas por un estudio norteamericano que revelaba que
salmones de piscifactorías tenían niveles elevados
de dioxinas.
Este,
el de las dioxinas, es uno de los aspectos que evalúa la FEEDAP.
Lo que se hace, detalla Arturo Anadón, es controlar que piensos
y materias primas destinadas a consumo animal no superen ciertos
limites tolerables en dioxinas. A veces, reconoce, son limites que
se hacen difíciles de cumplir. De un lado, porque si por ejemplo
las harinas de pescado proceden de peces del mar de zonas más
contaminadas, «la lógica dice que esa materia prima
puede tener mucha concentración en dioxinas».
Pero
además hay que tener en cuenta las dioxinas que se acabarán
acumulando en los peces a lo largo de su vida, para poder respetar
la reglamentación de la Organización Mundial de la
Salud. Esta ultima establece los límites de dioxinas que debe
tener el producto final destinado a consumo humano. En el caso del
pescado, está fijado en 4 picogramos por gramo de carne de
pescado y 2 picogramos por gramo de aceite de pescado.
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* Miembro
del panel científico de FEEDAP
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