Los
Aditivos Antibióticos Promotores del Crecimiento de los
Animales: Situación actual y posibles alternativas
María Dolores Carro
Introducción
Los aditivos son usados
rutinariamente en la alimentación animal
con tres fines fundamentales: mejorar el sabor u otras características
de las materias primas, alimentos o productos animales, prevenir ciertas
enfermedades y aumentar la eficiencia de producción de los animales.
El tipo de aditivos utilizados con estos fines es muy amplio (ver Cuadro
1), ya que bajo este término se incluyen sustancias tan diversas
como algunos suplementos (vitaminas, provitaminas, minerales, etc.),
sustancias auxiliares (antioxidantes, emulsionantes, saborizantes,
etc.), agentes para prevenir enfermedades (anticoccidianos y otras
sustancias medicamentosas) y agentes promotores del crecimiento (antibióticos,
probióticos, enzimas, etc.). Dentro del grupo de los aditivos
antibióticos están aquellos que se utilizan como promotores
del crecimiento de los animales (APC), y que también son denominados "modificadores
digestivos".
Los antibióticos promotores del crecimiento: situación
actual y perspectivas
Los APC son unos de los
aditivos más utilizados en la alimentación
animal. Según un estudio de la Federación Europea para
la Salud Animal, en 1999 los animales de granja de la Unión
Europea consumieron 4.700 toneladas de antibióticos, cifra que
representó el 35 % del total de antibióticos utilizados.
De estos antibióticos, 786 toneladas (un 6 % del total) se utilizaron
como aditivos promotores del crecimiento. Sin embargo, la cantidad
de APC disminuyó más de un 50 % desde 1997, año
en el que se consumieron 1,600 toneladas (un 15 % del total).
Cuadro
1. Categorías de aditivos que pueden utilizarse
en la Unión Europea
(Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2000) |
| • Antibióticos
• Sustancias
antioxidantes• Sustancias aromáticas y saborizantes• Coccidiostáticos y otras sustancias
medicamentosas• Emulsionantes, estabilizantes, espesantes
y gelificantes• Colorantes incluidos los pigmentos• Conservantes• Vitaminas, provitaminas y otras sustancias de efecto
análogo químicamente bien definidas• Oligoelementos• Agentes ligantes, antiaglomerantes
y coagulantes• Reguladores de la acidez• Enzimas• Microorganismos
• Ligantes de radionucleidos |
Los APC
provocan modificaciones de los procesos digestivos y metabólicos de los animales, que se traducen en aumentos de
la eficiencia de utilización de los alimentos y en mejoras significativas
de la ganancia de peso. Algunos procesos metabólicos modificados
por los APC son la excreción de nitrógeno, la eficiencia
de las reacciones de fosforilación en las células y la
síntesis protéica. Los APC también producen modificaciones
en el tracto digestivo, que suelen ir acompañadas de cambios
en la composición de la flora digestiva (disminución
de agentes patógenos), reducciones en el ritmo de tránsito
de la digesta, aumentos en la absorción de algunos nutrientes
(p.e. vitaminas) y reducción en la producción de amoníaco,
aminas tóxicas y a -toxinas (Rosen, 1995). En los animales rumiantes
adultos, los APC provocan un aumento de la producción de ácido
propiónico, una disminución de la producción de
metano y de ácido láctico, y una disminución de
la degradación protéica y de la desaminación de
los aminoácidos.
Todos estos cambios producen
un aumento de la eficiencia del metabolismo energético y nitrogenado en el rumen y/o en el animal. En resumen,
la utilización de APC reduce la incidencia de enfermedades en
el ganado, mejora la digestión y utilización de los alimentos
y reduce la cantidad de gases y excretas producidos por los animales.
Todo ello se traduce en beneficios tanto para el consumidor, a través
de una reducción del precio de los productos animales, como
para el medio ambiente. Sin embargo, estos efectos de los APC son menos
observarbles, llegando a ser incluso imperceptibles, cuando los animales
que los reciben se encuentran en condiciones de higiene y manejo óptimas.
Legislación
Europea
En la Directiva 70/524/CEE
del Consejo de la Unión Europea
y en sus posteriores modificaciones (cuyo número supera la centena
en la actualidad) se recogen las disposiciones legislativas, reglamentarias
y administrativas a escala comunitaria en relación con los aditivos
utilizados en la alimentación animal. Esta Directiva establece
que los APC no deben causar daños a los consumidores a través
de alteraciones de las características de los productos animales,
y no deben dejar residuos inaceptables de compuestos relacionados o
de sus metabolitos en la carne, leche o huevos.
A pesar de ello, no existen
estudios fiables que hayan investigado la existencia de residuos
de estas sustancias en los productos animales,
y en la legislación europea vigente no figuran límites
máximos de residuos, ni existe un período de retirada
previo al sacrificio de los animales. Las primeras autorizaciones de
antibióticos como aditivos promotores del crecimiento incluyeron
un total de 13 sustancias (Directiva 70/524/CEE), que continuaron aumentando
hasta alcanzar la cifra máxima de 24 en diciembre de 1998. Esta
lista se ha visto reducida progresivamente, ya que el Consejo de la
Unión Europea ha prohibido la utilización de la mayoría
de ellos, de tal forma que en la actualidad únicamente está autorizado
el uso de cuatro: flavofosfolipol, monensina sódica, salinomicina
sódica y avilamicina. Esta autorización es temporal,
ya que el pasado 25 de marzo la Comisión de la Unión
Europea propuso la prohibición de estos cuatro antibióticos
en enero de 2006. La prohibición del uso de APC se basa, esencialmente,
en la peligrosidad de estas sustancias por su capacidad para crear
resistencias cruzadas con los antibióticos utilizados en medicina
humana. Sin embargo, desde algunos sectores se apuntan otras razones,
como son la existencia de intereses comerciales y la posibilidad de
bloquear así la importación de productos animales procedentes
de países en los que el uso de estas sustancias está permitido.
Por otra parte, en la opinión pública existe una tendencia
generalizada al rechazo de todo lo que no sea "natural".
Las últimas crisis provocadas por la aparición de la
encefalopatía espongiforme bovina en el Reino Unido, la contaminación
por dioxinas en Bélgica y el escándalo asociado al uso
de lodos procedentes de aguas residuales en Francia, han sensibilizado
a los consumidores europeos con el mensaje de que la seguridad de los
alimentos de origen animal empieza por la seguridad de los alimentos
para los animales, incluidos los aditivos.
Desde un punto de vista
científico, la definición de "calidad
y seguridad" de un alimento de origen animal se fundamenta en
el conocimiento de los procesos nutritivos e higiénico-toxicológicos
en los que se basa su producción, aunque también pueden
intervenir otros aspectos como son la ética y el bienestar de
los animales y la protección del medio ambiente. Sin embargo,
en el consumidor influye más el criterio de que el alimento
sea "natural" y completamente aceptado por la opinión
pública y los medios de comunicación. En este sentido,
los medios de comunicación y las decisiones políticas
juegan un gran papel en la aceptación que puede tener un determinado
alimento (o aditivo) en el mercado.
Implicaciones
de la prohibición
del uso de APC
La prohibición total del uso de APC puede tener repercusiones
sobre la salud de los animales y de los consumidores, así como
sobre el medio ambiente. Asimismo, esta prohibición tendrá importantes
implicaciones económicas. Debido a la actividad antimicrobiana
de los APC, algunos investigadores han sugerido que la supresión
de estas sustancias puede provocar un aumento en la incidencia de determinadas
patologías en los animales (diarreas, acidosis, timpanismo,
etc.). Sin embargo, otros autores sugieren que si se toman medidas
para mejorar el estado higiénico-sanitario de los animales se
pueden paliar estos posibles efectos negativos sobre su salud y bienestar.
Los APC tienen un efecto
favorable sobre la producción de excretas
y de gases, ya que reducen la producción de metano y la excreción
de nitrógeno y fósforo. Se ha estimado que la supresión
del su uso en la alimentación del ganado porcino, vacuno y avícola
en Alemania, Francia y el Reino Unido, aumentaría anualmente
la emisión de nitrógeno y fósforo en 78,000 toneladas.
Asimismo, también podría aumentar la producción
de metano (uno de los gases responsables del efecto invernadero) de
forma alarmante: se calcula que solamente en los tres países
citados anteriormente aumentaría en 1’246,000 metros cúbicos
cada día.
La prohibición del uso de APC tendrá importantes implicaciones
económicas en el sector zootécnico, ya que conllevará un
aumento de los costos de producción. En nuestro país
se ha estimado que la prohibición del uso de APC puede provocar
un aumento global de los costos de producción entre el 3.5 y
el 5%, según la producción actual.
Todos estos inconvenientes
podrían paliarse si se encuentran
opciones eficaces al uso de estos antibióticos. En este sentido,
la propuesta remitida por la Comisión de la Unión Europea
el pasado 25 de marzo hace hincapié en la necesidad de desarrollar
opciones válidas a los APC. Estas opciones deben cumplir dos
requisitos fundamentales: ser eficaces (ejercer un efecto positivo
sobre la producción animal) y seguras (ausencia de riesgo para
la salud humana, la salud animal y el medio ambiente).
Opciones
a los Aditivos Antibióticos Promotores del Crecimiento
De forma general, pueden
considerarse dos alternativas al uso de APC: la implantación de nuevas estrategias de manejo y la utilización
de otras sustancias que tengan efectos similares a los de los APC sobre
los niveles productivos de los animales. Las estrategias de manejo
deben ir encaminadas a reducir la incidencia de enfermedades en los
animales, de forma que se evite tanto la disminución de los
niveles productivos ocasionada por las mismas como el uso de antibióticos
con fines terapeúticos. Estas estrategias pueden agruparse en
cuatro apartados (Committee on Drug Use in Food Animals, 1999):
a) prevenir o reducir el
estrés a través de estrictos
controles de la higiene de los animales, de la calidad de los alimentos
que reciben y de las condiciones medioambientales en las que se crían,
b) optimizar la nutrición de los animales, de forma que se
mejore su estado inmunológico y se eviten cambios bruscos en
las condiciones alimenticias,
c) erradicar en la medida de lo posible algunas enfermedades y
d) seleccionar genéticamente animales resistentes a enfermedades.
En cuanto a las sustancias
alternativas, destacan como principales opciones los probióticos y prebióticos, los ácidos
orgánicos, las enzimas y los extractos vegetales.
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* Departamento de Producción
Animal I. Universidad
de León. 24071 León.
Tel. 987 291240; email: DP1MCT@UNILEON.ES
Publicado en Albeitar, Mayo 2002
Bibliografía disponible con el editor.
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