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Alimentos Balanceados -


Panorama de la oferta de Ingredientes Protéicos para Alimentación Animal 1a. de 2 partes

Dr. Jose A. Cuarón Ibarguengoytia

DESARROLLO Y USO DE ECUACIONES DE PREDICCIÓN DEL PERFIL DE AMINOÁCIDOS

Dr. Jose Cuaron
Dr. José A. Cuarón

México ocupa el sexto lugar mundial (después de los Estados Unidos de Norteamérica, China, Brasil, Japón y Francia) en la fabricación de alimentos balanceados para animales. Con casi 23 millones de toneladas anuales, la producción Nacional ocupa el 74% de la capacidad instalada, por lo que existe un gran potencial de crecimiento, sin que se requiera para ello inversión adicional.

Quizá el problema más grave para la alimentación animal sea la gran dependencia financiera que se ha creado para la adquisición de insumos; México importa cerca del 50% de la materia prima y, aún cuando prácticamente el 100% de las pastas de oleaginosas se originan en el País, más del 96% de las semillas aceiteras primarias son de importación. Del total de la oferta de pastas de oleaginosas, la de soya alcanza proporciones superiores al 70% del consumo; la otra pasta de oleaginosa que participa ostensiblemente en el mercado es la de Canola, de semillas que, en su totalidad, se obtienen del extranjero. Por lo tanto hay una fuerte subordinación a la disponibilidad de capital para la adquisición de bienes y luego por la capacidad de proceso a la extracción de los aceites.

Más del 86% de los alimentos balanceados son granos de cereales y suplementos proteicos; los granos típicamente representan entre el 60 y el 70% de un alimento terminado, pero los suplementos proteicos contribuyen al costo con una tasa (concentración en el alimento al aporte del costo) del 125 al 150% (vs. la tasa del 70 al 80% de los granos de cereales), primero, por su mayor precio, luego por fenómenos de mercado, porque la oferta Nacional de granos supera, por mucho, a la de los suplementos proteicos. La pasta de soya se adquiere mucho más cara que en el resto del mundo: los precios internacionales son una realidad, pero la especulación en el mercado se vuelve abrumadora.

Aún con su importancia, los aspectos económicos no deben ser de relevancia primaria. La producción animal es el motivo de la producción de alimentos balanceados y es, en esencia, la producción de proteína de estupenda calidad nutricional para el ser humano, lo que subraya la importancia que se le debe dar al aporte de aminoácidos en la dieta de los animales. Sin duda, la pasta de soya es la proteína de referencia y la que mejor complementa a la proteína de los cereales para satisfacer las necesidades de los animales, pero la dependencia por la soya como única alternativa no tiene ninguna razón técnica de existir. La importación de insumos depende primero de la oferta regional, pero con el conocimiento disponible y con la oferta de aminoácidos cristalinos, casi con cualquier oleaginosa se puede sustituir totalmente a la pasta de soya sin mermas en la productividad de los animales. Como alternativas en nuestro País, y por su valor nutricional, destacan las pastas de Ajonjolí (que antes exportamos y hoy importamos parcialmente), la de Canola (para la que existe un enorme potencial de producción como cultivo de primavera), las pastas de Girasol y de Cártamo, que hemos desdeñado por la necesidad absoluta de abundar en el proceso para descascarillarlas.

Todo lo anterior destaca la importancia toral que tienen las pastas de oleaginosas para proteger la competitividad global de los productores pecuarios.

¿QUIÉN DEBE GOBERNAR LA IMPORTACIÓN DE LAS OLEAGINOSAS?

Por su importancia fundamental, y aún con el carácter estratégico que juegan los alimentos en la producción pecuaria, son muy pocos los casos en los que el consumidor pecuario controla la importación de los suplementos proteicos, principalmente por fallas de organización para un mejor uso del capital disponible, luego por una excesiva y mal entendida dependencia por el necesario proceso de las oleaginosas.

La industria aceitera Nacional del día de hoy es una actividad que genera más de sus utilidades por la venta de proteína que por la venta de aceites. Indudablemente, el proceso de la soya les deja mayores dividendos, pero el virtual monopolio en la oferta de esta pasta crea severos vicios de mercado, como la especulación que da origen al encarecimiento, en donde las utilidades de un sector merman las de otro. Por lo tanto, los consumidores directos (la industria pecuaria) tienen una oportunidad enorme ejerciendo positivamente presiones de mercado, entre otras razones, para diversificar la demanda. Esto es posible pero, para alcanzar resultados rápidamente, tendrá que ser una reacción articulada y no producto de la casualidad.

Una posibilidad es la integración vertical, no al mercado de los productos pecuarios, pero sí al abasto de su materia prima. Sin embargo, siendo realistas, esto será posible solo en algunas empresas; lo más viable es empatar los intereses de los diferentes sectores que componen la cadena de mercado, integrándolos para diversificar la oferta y la demanda. Ya hay ejercicios interesantes de asociación, como en Yucatán con la compra consolidada de oleaginosas, o la participación directa de las agrupaciones de porcicultores en Sonora para la adquisición de materia prima. Para relajar la presión de mercado, importantemente, los consumidores (los productores pecuarios) tendrán que diversificar su demanda.

¿Es posible que el consumidor altere el mercado? Absolutamente si: el productor ofrece, el consumidor decide. A la fecha, las pastas de soya en México tienen del 47 al 52% de proteína cruda, porque los consumidores identificaron los beneficios de remover la cascarilla y porque se creó un mercado alterno para esta fuente de fibra; la calidad del proceso de las pastas de soya, ya no es algo que rutinariamente nos preo- cupe. ¿Por qué no dar pasos similares con las oleaginosas que se pueden producir en el País?

Las alternativas para aumentar la competitividad, tanto en la producción de los insumos básicos, como de la producción pecuaria misma, descansan en el USO DE LA TECNOLOGÍA PARA AUMENTAR LA EFICIENCIA, pero hay alternativas de mercado que incluyen:

• Estimular la producción nacional de oleaginosas (la sola demanda puede lograrlo).
• Fortalecer los mercados internos de materia prima.
• Aprovechar la oferta internacional de subproductos.

En México tenemos una ubicación geográfica que da ventajas estratégicas, siempre que se pueda:

• Fortalecer y racionalizar la infraestructura de transporte.
• Aumentar y DIVERSIFICAR la capacidad de almacenamiento.
• Modernizar la infraestructura de proceso.
• Aumentar la exactitud en el aporte de nutrientes, que es la inquietante necesidad de la actualización tecnológica de los sistemas de producción, en particular los de alimentación (por ejemplo, los alimentos deben evaluarse por su rentabilidad y no por su precio).
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• Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Fisiología Animal, INIFAP.

 
 
 
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