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Alimentos Balanceados -


Evaluaciones que respaldan la eficacia de los Promotores Naturales de Crecimiento en Aves. 1a. de 3 partes

Flávia Roppa


INTRODUCCIÓN

En esta edición se analiza ampliamente la extensa utilización de antibióticos promotores de crecimiento en la alimentación de aves, sus implicaciones y las adaptaciones que los avicultores modernos han implementado ante las exigencias de los consumidores. Analizamos también la tendencia internacional de sustitución de los antibióticos por alternativas naturales, de acuerdo con las nuevas regulaciones implantadas sobre todo por la Unión Europea, principal importador mundial de alimentos.

Entre estas alternativas se encuentra el uso de mananoligosacáridos fosforilados derivados de una cepa específica de levadura, cuyos beneficios sobre el desempeño productivo y salud del animal han sido comprobados a través de diversas investigaciones científicas realizadas en distintos países del mundo.

El futuro de la alimentación animal involucrará la aplicación continua de todas las normas de seguridad “de la granja a la mesa”, exigiendo alta calidad y respuestas integrales de todos los productores que deseen formar parte de la cadena de alimentos.

USO DE ANTIBIÓTICOS PROMOTORES DE CRECIMIENTO EN LA PRODUCCIÓN ANIMAL

Figura1. Mecanismo de resistencia bacteriana. .

Los antibióticos han sido ampliamente utilizados en la producción animal en forma terapéutica, preventiva y como promotores de crecimiento (APCs). Diversas investigaciones han demostrado que los APCs reducen el número de bacterias que se adhieren a la mucosa intestinal, disminuyendo así la competencia por nutrientes, la producción de toxinas y amonio- que alteran la absorción de nutrientes- consecuentemente se observa una disminución de células inflamatorias a nivel de la pared intestinal, así como un menor grado de descamación y recambio de las vellosidades intestinales (Armstrong, 1986; Henry et al., 1987; Izat et al., 1989).

A pesar de los beneficios comprobados sobre el desempeño y la salud animal, el uso de APCs en la alimentación animal es un asunto que ha generado gran polémica a nivel mundial. Las principales preocupaciones relacionadas con su utilización en la producción animal incluyen la pérdida de su eficiencia a lo largo del tiempo, así como el desarrollo de resistencia bacteriana en humanos. Como resultado, muchos países decidirán prohibir el uso de APCs en la producción animal. De esta manera, el mayor desafío que los productores enfrentan es encontrar alternativas para prevenir las enfermedades y garantizar la salud y desempeño de los animales.

RESISTENCIA A ANTIBIÓTICOS

La asociación entre el uso de APCs en la producción animal, el desarrollo de resistencia bacteriana y la transferencia de tal resistencia a las bacterias que pueden afectar al hombre, no está plenamente demostrada. No obstante, algunos estudios sugieren que el consumo de productos de origen animal puede ser una vía para la aparición de estos problemas. Evidencias como esta, llevarán a las organizaciones internacionales involucradas con la salud humana y animal a recomendar el uso prudente de estos compuestos.

Figura 2. Transmisión de genes resistentes. .

Existen dos tipos de resistencia bacteriana: a) natural, donde la bacteria simplemente no presenta sensibilidad al antibiótico; y b) adquirida, donde una bacteria que antes era sensible, se vuelve resistente al antibiótico. Son diversos los mecanismos de resistencia adquirida; entre ellos se encuentran la pérdida de permeabilidad de la membrana, eliminación activa del antimicrobiano, alteración de los sitios de unión, alteración del receptor de membrana, sobreproducción de enzimas que inactivan al antibiótico, uso de rutas metabólicas alternas, mutación, transferencia genética y eliminación por bombeo.

Otro factor involucrado en el desarrollo de resistencia bacteriana es el cambio en el uso de los APCs dentro de los programas de rotación. La rotación fue una práctica muy común, orientada a prolongar la eficacia de estas substancias. No obstante, al limitarse el número de antibióticos permitidos para usarse como promotores de crecimiento, los productos disponibles se han utilizado por periodos más largos, generando una pérdida más rápida de su eficiencia.

REGLAMENTOS ACERCA DEL USO DE ANTIBIÓTICOS

El proceso de prohibición de los APCs para la alimentación animal inició en la Unión Europea en 1994; hoy en día, sólo cuatro antibióticos son permitidos para el uso en dietas de aves, cerdos y bovinos- avilamicina, flavomicina, monensina y salinomicina. Sin embargo, debido a la gran preocupación mundial por la resistencia a los antibióticos, el uso de cualquier APC en dietas animales de producción se prohibirá a partir del 1° de enero del 2006. La Unión Europea deberá promover entre los productores la adopción de nuevos productos alternos, así como sistemas de manejo que puedan sustituir los métodos tradicionales utilizados por la industria desde la década de los 60’s.

Actualmente, se piensa equivocadamente que la flavomicina, la avilamicina y otros APCs podrán utilizarse después del 2006 bajo prescripción veterinaria. En realidad, ni la flavomicina ni la avilamicina serán permitidas para uso veterinario. La monensina y la salinomicina serán permitidas en dietas para aves sólo como anticoccidianos, y únicamente aquellas marcas específicas que cuenten con manuales que cumplan con la reglamentación de la Unión Europea.

En Estados Unidos, el “Programa Nacional de Monitoreo de Resistencia Antimicrobiana”tuvo inicio en 1996, a través del trabajo conjunto del Centro de Prevención y Control de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention), de la FDA (Food and Drugs Administration) y el Departamento de Agricultura (USDA). El programa monitorea la presencia de alteraciones en la susceptibilidad microbiana de patógenos entéricos zoonóticos en humanos, especies animales (enfermos y sanos) y en canales.

En Brasil, los programas de control de residuos en alimentos siguen las normas establecidas por el Ministerio de Agricultura y por el Codex Alimentarius, código internacional de alimentos creado en 1962 por la Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y Agricultura (FAO), en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Comisión del Codex Alimentarius es un foro internacional que busca la normalización de los alimentos humanos y raciones animales, con el objeto de garantizar la salud de la población y asegurar prácticas equitativas en el comercio nacional e internacional de alimentos. Estas normas establecen que el uso de antibióticos en la alimentación animal no debe sobrepasar el Límite Máximo de Residuos (LMR) determinado por el Codex. Se entiende por LMR a la cantidad de una sustancia química que puede estar presente en 1 kg de alimento y que, si se ingiere por un individuo durante toda su vida, no produce efectos indeseables o tóxicos. Brasil define las normas de inspección y fiscalización obligatorias de productos destinados a la alimentación animal a través de la Ley n. 6.198 de 26/12/74 y el subsiguiente Decreto n. 76.986, de 06/01/76.

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