LA
NORMA ESTABLECE QUE EL 95% DE LOS INGREDIENTES DEL PRODUCTO FINAL
SE TIENEN QUE HABER PRODUCIDO CON MÉTODOS ECOLÓGICOS
La producción
de alimentos ecológicos es un sistema específico de
producción. Por ello, es esencial garantizar la credibilidad
y la autenticidad de sus métodos, desde la producción
primaria hasta su consumo. En la UE, se aprobó en 1991 el
Reglamento 2092/91, que describe de forma detallada cómo tienen
que producirse, procesarse y envasarse los alimentos para que se
ajusten a la descripción de «ecológicos».
El reglamento especifica además los criterios para la inspección
y posterior certificación de los productores, importadores
y procesadores de alimentos.
A finales de 2005,
la Comisión Europea adoptaba una proposición para un
nuevo reglamento sobre producción ecológica para mejorar
la información que recibe el consumidor. Según estas
condiciones, al menos el 95% del producto final tiene que ser ecológico
para poder llevar la etiqueta que lo defina como tal. Los productos
que contengan organismos modificados genéticamente (OMG) no
podrán llevar esta etiqueta, excepto si contienen menos de
0.9% de OMG por contaminación accidental.
El nuevo reglamento,
que podría entrar en vigor el 1 de enero de 2009, definirá los
principios de la producción ecológica; asegurará que
se cumplen con los principios en todas las etapas de la producción
animal, acuícola y vegetal; precisará las normas OMG;
hará obligatorio el logotipo UE o una indicación del
tipo «Producto ecológico UE»; mejorará los
controles con la adaptación del sistema de control al sistema
oficial de control de alimentos y garantizará que las normas
aseguran la más alta calidad.
En España,
el Consejo de Ministros acaba de aprobar también un Real Decreto
que protege el uso de la denominación bio. A partir de esta
nueva medida sólo podrán etiquetarse como productos
bio los procedentes de la agricultura y ganadería ecológicas.
Otros términos
como natural, sin conservantes ni colorantes, dietético y
otros utilizados habitualmente en el etiquetado de alimentos, nada
tienen que ver con el método de producción ecológico
y, por tanto, no deberían confundir a los consumidores.
HASTA AHORA
NO EXISTEN PRUEBAS QUE DEMUESTREN QUE LOS ALIMENTOS ECOLÓGICOS
SEAN MÁS SEGUROS O NUTRITIVOS QUE LOS CONVENCIONALES
Uno de los aspectos
que genera más polémica es si el alimento ecológico
es o no de mayor calidad que el alimento convencional. Mientras los
defensores se empeñan en demostrarlo, sus detractores insisten
en rebatirlo. A pesar de que hasta el momento no existen pruebas
que demuestren que los alimentos ecológicos sean más
seguros o nutritivos que los que se producen de forma convencional
algunos estudios constatan que existen diferencias entre ganado alimentado
con fórmulas orgánicas que con fórmulas químicas,
y que sus efectos se traducen después en la calidad de la
carne.
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Algunas de las
principales diferencias entre los dos tipos de productos están
en la apariencia física. En líneas generales, aspectos
como el color, el brillo o el tamaño de los alimentos ecológicos
suele ser de calidad inferior que los convencionales, por lo que
pueden resultar menos atractivos. También es un inconveniente
su periodo de conservación o vida útil, que suele ser
inferior a la de los alimentos convencionales en la mayoría
de casos.
Sin embargo, las
frutas y verduras ecológicas contienen más vitaminas
y minerales que las convencionales, debido sobre todo a su menor
contenido en agua, y no contienen restos de pesticidas de síntesis
debido a la prohibición en las normas de producción.
En los últimos años se ha ido perfilando una cierta
tendencia hacia este tipo de alimentos. En la UE, esta opción
se justifica en aspectos como la ausencia de residuos de pesticidas
y mayor cantidad de vitaminas y minerales.
A pesar de que
hasta hace poco los alimentos ecológicos han tenido un coste
superior a los convencionales, la apuesta por la calidad y la seguridad
predispone a los consumidores a asumir esta exigencia. Además,
la dificultad de acceder a este tipo de productos, sólo posible
hasta ahora en comercios especializados, va disminuyendo debido sobre
todo a la rápida prolife-ración en grandes cadenas
de supermercados en toda Europa. No sólo se va facilitando
el acceso sino que se amplía también la oferta.
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