Alimentacion / nutricion

El riesgo cero en alimentación no existe

 
Matxalen Uriarte, coordinadora del área de Seguridad Alimentaria
y Biodetección de AZTI-Tecnalia
Fuente: http://www.consumaseguridad.com/ciencia-y-tecnologia

 

Matxalen Uriarte
Matxalen Uriarte

Pero - al mismo tiempo -existen ya incontables ejemplos, que por su producción a partir de de agroalimentos, están generando en muchos países, sobre todos de los llamados del “tercer mundo”, mayores hambrunas, desnutrición y muerte de centenares de miles de seres humanos. Así y todo, parecería que la gran mayoría de los habitantes, o sus representantes del “primer mundo”, entienden que sus vidas valen mucho más que las de los ciudadanos de los países pobres.

Paradójicamente muchos de los representantes de los países ricos se erigen en adalides de los derechos humanos, con George Bush a la cabeza y lamentablemente no se percibe a nivel mundial una reacción acorde con la actitud y sus consecuencias tremendamente nefastas que esto supone. Cabe preguntarse, hay un derecho más humano que la vida?

Una terrible hambruna asola Swazilandia, pequeño estado del Africa del Sur, cuya superficie es apenas dos veces la de nuestra provincia de Chaco, ubicada entre Mozambique y Sudáfrica que accedió a la “independencia” de Gran Bretaña en 1968. En estos momentos está recibiendo ayuda alimentaria urgente.

A pesar de esta calamitosa situación, el Gobierno ha decidido exportar, biocombustible hecho a partir de un cultivo de uno de sus alimentos básicos, la mandioca.

El Gobierno de Swazilandia ha asignado varias miles de hectáreas de tierra cultivable a la producción de etanol a partir de la mandioca en el condado de Lavumisa, que resulta ser el lugar más duramente castigado por la sequía.

Es una muestra más, por si faltara alguna, para definir la influencia de políticas genocidas de los países ricos en detrimento de los países pobres. Para los llamados países centrales, es más importante tratar de asegurar la provisión de combustibles para mover sus economías que la vida de millones de seres hambreados.

Parecería, a juzgar por las evidencias, que aún teniendo los países más ricos del planeta, desarrollo de tecnologías alternativas para la producción de energía, por ejemplo el hidrógeno, han elegido por una condición de conveniencia, a juicio de prominentes integrantes de la comunidad científica mundial, de muy corto plazo, cambiar vidas humanas por combustibles.

Es uno de los numerosos ejemplos de un comercio descrito el mes pasado
por Jean Ziegler, informador especial de la ONU, como “un crimen contra
la humanidad”. Ziegler aceptó la petición hecha por primera vez en
una columna de www.monbiot.com, una moratoria de cinco años en todos los incentivos de propuestas gubernamentales para el biocombustible.

La propuesta consiste en que el comercio de agrocombustibles debería congelarse hasta que estuvieran comercialmente disponibles los biocombustibles de segunda generación, hechos a partir de residuos de madera, paja o desperdicios. En caso contrario, el superior poder adquisitivo de los conductores del mundo rico terminará quitándoles la comida a los pobres, si movemos nuestros automotores con biocombustible virgen, será a costa del hambre de otros.

Incluso el Fondo Monetario Internacional, siempre dispuesto a inmolar a los pobres en el altar de los negocios, advierte ahora que usar los alimentos para producir biocombustibles “podría forzar todavía más los suministros ya escasos de tierra cultivable y de agua en todo el mundo, impulsando más las subidas de precios”.

Recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación anunció el nivel más bajo de reservas mundiales de alimentos en 25 años, alertando con lo que llama “una crisis muy grave” Incluso cuando el precio de los alimentos era bajo, 850 millones de personas seguían hambrientas porque no podían comprarlos. Con cada incremento en el precio de los cereales y oleaginosas se empuja a varios millones de personas a la subalimentación o directamente al hambre.

El costo de los agroalimentos está subiendo su precio en el mundo en forma directamente proporcional con la demanda de éstos para la fabricación de combustibles. Este un dato que se puede obtener con solo leer los diarios, que reflejan cotidianamente el aumento del precio de la soja, del girasol, del trigo, del maíz y de otros agroalimentos. Desde distintos sectores de las ciencias ligadas al clima, a la ecología, a la producción sustentable advierten sobre la expansión del uso de agroalimentos para la fabricación de combustibles, pero casi todos los Estados centrales los relativizan o directamente los ignoran.

Un reciente estudio del premio Nobel Paul Crutzen muestra que las estimaciones oficiales ignoran la contribución de los fertilizantes de nitrógeno al calentamiento global.. Generan un gas de efecto invernadero, el óxido nitroso que es 296 veces más potente que el CO2. El etanol del maíz causa entre 0,9 y1,5 veces tanto calentamiento como el petróleo, mientras que el aceite de colza (el origen de más del 80% del biodiesel del mundo en estos momentos) genera entre 1 y1.7 veces el impacto del diesel.

La industria del biodiesel tiene ahora un nuevo caballito de batalla, la Jatrofa Todavía no es un gran emblema, pero pronto lo será .La jatrofa es una hierba con semillas oleoginosas que crece en zonas tropicales.

A propósito de Swazilandia, este verano, llegó a este país un “asesor especial” de una empresa de biocombustibles. Afirmó que como puede crecer en tierras marginales, la Jatrofa es una planta que cambia la vida, que ofrecerá puestos de trabajo, cultivos que den dinero y capacidad económica a los pequeños productores africanos.

Sí, se puede cultivar en tierras pobres y por pequeños productores, pero también en tierras fértiles y por grandes terratenientes. Si hay un hecho absolutamente obvio de los agrocombustibles, es que no es un “negocio” para pequeños agricultores. Es un bien con el que se comercia internacionalmente que se puede transportar fácilmente y se almacena indefinidamente, sin premio alguno por la producción local u orgánica. La India ya está planificando 14 millones de hectáreas de plantaciones de Jatrofa. En agosto de este año, ya se produjeron los primeros litigios, causados por los campesinos a los que se los expulsa de la tierra para dejar sitio a cultivos de esta oleaginosa.

Desde hace unos años, se está dando la paradoja de una producción agrícola casi sin agricultores, reemplazados éstos por poderosas organizaciones comerciales de siembra provenientes de capitales de distinto origen. La gran escala de producción la realizan con maquinaria de enorme capacidad de trabajo, que obviamente están desplazando al hombre y su familia de la tierra, que se están viendo obligados a refugiarse en la periferia de gran centros urbanos, donde para sobrevivir compiten en desventaja con los ya marginados que conforman estos asentamientos.

Si los gobiernos que promueven los agrocombustibles no cambian sus políticas, el impacto humanitario será superior al de la guerra de Irak. Bueno resulta puntualizar, que los efectos del calentamiento global, más tarde o más temprano, nos llegará a todos. Millones de personas serán desplazadas, otros cientos de millones pasarán hambre. Este crimen contra buena parte de la humanidad se está llevando a cabo con la responsabilidad, intencionalidad y estrategias despiadadas de unos, pero también convengamos, con el desinterés por desconocimiento cómplice en muchos casos y en otros por falta por diversos motivos de una información que ayude a comprender y en función de ello a colaborar en una campaña de concientización para detener lo que puede llegar a ser un mal de carácter apocalíptico para la humanidad.