¿De
la granja a la mesa?
Es un lema surgido hace
10 años para ilustrar la necesidad
de un control sobre el rastreado de los alimentos desde su origen
hasta su consumo. Mucho se ha hablado de trazabilidad desde entonces.
Las crisis alimentarias vividas a lo largo de este tiempo han acelerado
el proceso de regulación administrativa de esta trazabilidad.
Ahora, y desde el 1 de enero del 2005, en España todo operador
alimentario productor, transformador o distribuidor tiene la obligación
legal de saber quién le ha vendido un producto concreto
y quién es el receptor de la mercancía vendida.
¿Qué es
la trazabilidad?
La trazabilidad es una
herramienta para la seguridad alimentaria, y en la mesa redonda
que hemos celebrado hemos podido conocer,
de la mano de los más reconocidos expertos nacionales en
esta cuestión, sus implicaciones internas y externas. La
trazabilidad nació con un enfoque integral de la cadena
de suministro, y esto requiere la colaboración de todos
los operadores económicos para que, juntos, podamos garantizar
un elevado nivel de seguridad alimentaria, salud animal, bienestar
animal y calidad de los productos fitosanitarios de principio a
fin.
¿ Cómo se concreta la función de la trazabilidad
en la cadena de producción?
En los últimos años la trazabilidad se ha convertido
en un concepto fundamental para las empresas agroalimentarias.
En los sectores de productos perecederos, y especialmente en frutas
y hortalizas, algunas empresas implantaron ya sistemas de trazabilidad
por exigencia de sus clientes extranjeros.. Para habilitar la trazabilidad
es muy importante que las empresas registren la información
crítica en cada uno de los eslabones de la cadena. Así,
se dispone al fin de sistemas de registro de información
y bases de datos preparadas para ello. Además, se dispondrá públicamente
de una información de trazabilidad que deberá aparecer
en la etiqueta de los productos.
Esta información es parte de la identificación del
producto y es la que sirve de clave al consumidor. Actualmente,
las empresas están inmersas en proyectos de mejora de la
trazabilidad interna. Cada empresa organiza su trazabilidad en
función de sus procesos internos, el volumen de producción
o la inversión realizada, entre otros. Para ello, es necesario
que todas las empresas de la cadena de suministros hablen un lenguaje
común y establezcan mecanismos de colaboración para
compartir información de forma eficiente.
¿ Qué es
Seguridad Alimentaria?
La seguridad alimentaria
es el fruto de una determinada forma de desarrollar las actividades
que componen el conjunto de la cadena
alimentaria. Hablamos de una seguridad solidaria, subjetiva, aunque
también vulnerable. Se pretende que forme parte de todo
producto como algo intrínseco y no necesariamente más
caro. La administración sanitaria ya no es la única
responsable ni la única garante de la seguridad alimentaria.
El consumidor ha identificado a todos los «actores» de
la trama y exige a todos garantías de seguridad. Por medio
de la trazabilidad, disponemos de un sistema de gestión
e identificación de productos a lo largo de toda la cadena
de suministro. Elimina el anonimato, a la vez que rastrea e identifica
los problemas. Permite responder con precisión a las demandas
de seguridad y evita generalizar medidas cautelares (principio
de precaución). En consecuencia, todos los productos terminados
se identifican a partir de aquí mediante un número
de lote o código de fabricación.
¿A qué se refiere cuando dice que la seguridad alimentaria «trazada» es
vulnerable?
A que trazabilidad no
es siempre sinónimo de seguridad
alimentaria. Con todo, su aplicación implica control, conocimiento
y responsabilidad.
Se supone que la calidad
también sale ganando
La implantación de un sistema de trazabilidad garantiza
un producto de mejor calidad, ya que permite disminuir los riesgos
relativos a su seguridad, localizando y retirando de la cadena
alimentaria los productos que presenten riesgo para la salud de
los consumidores o que no cumplan con los criterios de calidad
estipulados. La trazabilidad permite evitar el fraude, de manera
que también contribuye en la protección de los intereses
de los consumidores. Además, permite asimismo mejorar la
productividad y los niveles de producción, a la vez que
proporcionar una información más precisa al consumidor
o a los responsables de niveles intermedios que integran la cadena
alimentaria. Por otro lado, no olvidemos que para garantizar que
la información verdadera llega al consumidor es necesaria
la verificación de la eficacia de los sistemas de trazabilidad
mediante auditorias.
Supongamos que quiero conocer todos los pasos o fases de un producto
En el caso particular
de la carne y los productos cárnicos,
tal y como se ha dicho en la mesa redonda, la trazabilidad debe
incluir todos los eslabones de la cadena desde la producción
(origen, genética, alimentación, instalaciones, medicaciones,
cuidados sanitarios, transporte o controles) hasta llegar al consumidor
(tipo de carne o producto cárnico, sistema de envasado,
opinión del consumidor, etc.). Por tanto, la aplicación
de la trazabilidad se inicia en las granjas e incluye mataderos,
salas de despiece, elaboración de productos derivados, distribución
y almacenamiento. Se trata de un proceso horizontal, a la vez que
vertical.
¿Horintozal
y vertical?
La trazabilidad es horizontal,
en el sentido que afecta a todos los alimentos y operadores de
la cadena alimentaria. Sin embargo,
algunos productos están sujetos también a una trazabilidad
vertical, o sea, a unas normas específicas o propias para
la aplicación de la trazabilidad. Uno de estos productos
es la carne de vacuno.
Las vacas locas aportaron cordura a la cadena alimentaria
A partir de la crisis
originada por la encefalopatía espongiforme
bovina en 1996, y posteriormente en 2000, la trazabilidad en vacuno
adquirió una gran relevancia, ya que constituye uno de los
pilares fundamentales para intentar reestablecer la confianza de
los consumidores y también de los productores. En ganado
vacuno, y desde 1998, es obligatoria la identificación individual
de los animales mediante crotales (dos marcas auriculares con un
código numérico de 14 caracteres), un documento de
identificación bovina (DIB), libro de registro de las explotaciones
y una base de datos a nivel nacional (información de todos
los animales de todas las explotaciones). Toda la información
del DIB, así como los datos sanitarios y de primas se incluye
en la base de datos existente a nivel estatal. Durante el sacrificio
de los animales en el matadero se añade a la información
contenida en el DIB la fecha de sacrificio. Después, se
notifica a la Administración el sacrificio de los animales
y se le envía el DIB complementado como máximo 7
días después del sacrificio. Por tanto, la identificación
del animal a su llegada al matadero está siempre garantizada.
Todo resumido en una etiqueta que los consumidores deberemos aprender
a manejar
El etiquetado e identificación es imprescindible para garantizar
la trazabilidad, como establece el Real Decreto 1698/2003. En este
Real Decreto se habla específicamente de la trazabilidad
relativa al etiquetado, especificando la información obli-gatoria
que tienen que registrar (además de cumplir con el sistema
de etiquetado) todos los agentes económicos y organizaciones,
ya sean mataderos, salas de despiece, almacenes frigoríficos,
establecimientos de elaboración de carne picada y puntos
de venta al consumidor final. La interrelación de todos
estos registros de etiquetado realizados a lo largo de la cadena
alimentaria permitirá conocer, para un determinado producto,
todas las características del animal o animales de procedencia.
¿En qué marco
legal cabe situar este control de la seguridad alimentaria por
medio de la trazabilidad?
La seguridad de los
alimentos y la protección de los intereses
de los consumidores preocupan cada vez más en todo el mundo.
A propuesta de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo
y el Consejo de la Unión Europea adoptaron en su día
el Reglamento 178/2002, que establece el marco general de la seguridad
alimentaria en Europa y que se considera como prioridad en la actual
agenda política europea. Para más señas, en
el artículo 18 de la Sección IV del Capítulo
II del Reglamento 178, se establece la obligatoriedad de dotar
a las cadenas de producción de sistemas de trazabilidad
para los alimentos y a partir del presente año. En dicho
reglamento se define la trazabilidad como la posibilidad de encontrar
y seguir el rastro, a través de todas las etapas de producción,
transformación y distribución, de un alimento, un
pienso, un animal destinado a la alimentación o una sustancia
incorporada a los alimentos.
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* Asociación Española de Codificación
Comercial (AECOC) entrevistado por Jordi