INTRODUCCIÓN
La eficiencia de las
salas de incubación es medida a
menudo en términos de incubabilidad. Cuanto más
pollitos son producidos a partir de un lote de huevos, más
eficiente y eficaz en costos es una sala de incubación,
a partir de cierto nivel de fertilidad. Esto es así, pero
suele subvalorarse la importancia de la sala de incubación
en la cadena total de producción. Si la incubación
de huevos fértiles no es tan alta como debería
ser, no sólo el costo de los pollitos no nacidos es un
factor ne-gativo para el beneficio final.
Un proceso de incubación subóptimo da como resultado
una pérdida de incubabilidad a causa de la mortalidad
embrionaria por condiciones ambientales no óptimas. No
sólo se produce la muerte embrionaria en estas malas condiciones
de ambiente, sino que además, un gran número de
huevos estuvieron en estas mismas condiciones ambientales pero
fueron capaces de so-brevivir. Estos pollitos pue-den haber sobrevivido,
pero su desarrollo no será tan bueno como podría
haber sido. Como resultado de esto, se puede esperar un retraso
respecto al estándar, en el desarrollo posterior de estas
aves.
En el campo y en experimentos
podemos ver que la influencia negativa de malas condiciones
de incubación en el desarrollo
de los pollos es mucho más importante económicamente
que la influencia sobre la incubabilidad en si misma.
INCUBACIÓN
ARTIFICIAL
La incubación artificial es un proceso muy delicado que
requiere un perfecto control de las condiciones para maximizar
los resultados. Con el paso de los años, la tecnología
y los equipos de control en la salas de incubación han
mejorado significativamente.
. .
Actualmente, salas
con capacidades superiores a los dos millones de huevos de
incubación a la semana y máquinas
de incubar con capacidad de carga de más de 100,000 huevos
no son una excepción. La tecnología aplicada para
hacer que este proceso funcione de una manera previsible y regular
es compleja e importante. Hoy es posible seguir, a distancia,
el funcionamiento de todas y cada una de las má-quinas,
controlar y ajustar la configuración de las incubadoras
desde un ordenador central, recibir los avisos de las alarmas
por teléfono, y registrar y procesar todos los datos automáticamente.
El manejo moderno
de la incubación está orientado
a crear unas condiciones ambientales óptimas para los
huevos y los pollitos, desde el almacenaje de los huevos en las
granjas de reproductoras hasta el momento de recepción
de los pollitos de un día en la granja de destino. Las
condiciones climáticas en cada una de las fases pueden
ser controladas cuidadosamente en cada lugar y en cada momento.
A pesar de todos estos avances técnicos, debe ser cuestionado
si actualmente controlamos los factores clave para el embrión
al nivel que nosotros creemos que se hace.
Tradicionalmente las
incubadoras están diseñadas
para controlar la temperatura del aire en cada punto de la máquina
para lograr su uniformidad. Sin embargo, lo realmente importante
para un embrión no es la temperatura del aire sino la
temperatura en el interior del huevo, siendo ésta la que
dicta el desarrollo del embrión. Esto significa que el
control de la temperatura del aire es sólo adecuado en
tanto ella refleje la temperatura del embrión.
Una complicación es que un embrión de una estirpe
de alta velocidad de crecimiento y conformación masiva
produce mucho más calor durante la incubación que
los tipos de aves más convencionales (Hulet y Meijerhof,
2001). La consecuencia de esto es que la temperatura interior
del huevo (la temperatura del embrión) de las estirpes
modernas de alto rendimiento será más alta que
la de las estirpes clásicas, si es que no se reajusta
la configuración de la incubadora.
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