Fuente: http://www.milenio.com/tampico/milenio/nota.asp?id=660203
Las denominadas fórmulas lácteas y los productos lácteos combinados (también llamados alimentos lácteos) no son leche. Se trata de alimentos fabricados a partir de componentes de la leche pero que tienen menos proteínas propias de la leche y por lo tanto son menos nutritivos (y resultan más baratos para el fabricante).
Son pocas las compañías que cuentan con vacas, la mayoria no tiene Foto: néstor escamilla |
Para su correcta identificación, la norma indica que estos productos deben señalar claramente su denominación en el envase, y no puede denominarse leche ni sugerir que lo son.
De acuerdo con un estudio elaborado con la Profeco y publicado en la Revista del Consumidor, reveló que la mayoría utiliza la palabra leche engañosamente o recurren a imágenes para sugerir que lo son.
La verdadera leche contiene un mínimo de 30 gramos por litro de proteínas (70% son caseína), pero una fórmula láctea puede tener sólo 22 gramos por litro de proteína de leche, de los que 15.4 gramos deben corresponder a caseína.
Si estos productos adicionan grasa deben aclararlo, pero si usan grasa butírica, la norma no permite que se clasifiquen como las leches lo hacen (entera, parcialmente descremada o descremada), aunque sí deben declarar el tipo y contenido de grasa.
El producto lácteo combinado tiene un contenido proteínico más bajo, un mínimo de 15 gramos de proteína por litro, de los cuales 10.5 gramos deben corresponder a caseína. El número de marcas de fórmulas lácteas se ha incrementado considerablemente en los últimos años, el problema según Profeco es que la mayoría se denominan leche cuando no lo son.
Además en los anaqueles se ubican junto a productos que sí son leche por lo que es fácil que se les confunda. Poca es la actuación que puede tener la Profeco debido a un argumento legal que indica que la palabra “leche” esta registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial como parte del nombre.
Otro problema es que a pesar de que la normatividad les permite contenidos, de proteína menor a los de la leche, muchas fórmulas lácteas no cumplen ni siquiera con ese mínimo.