Un acuerdo entre los Estados Unidos y la Unión Europea abre la posibilidad de acrecentar la exportación de la cuota Hilton por un valor anual de 300 millones de dólares.
Frente a esta perspectiva, en una reunión con alta concurrencia, la presidenta Cristina Kirchner dio a conocer un decreto por el que ordena a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), con la colaboración de la Secretaría de Comercio Interior, la reglamentación y la distribución entre las empresas exportadoras de las 28.000 toneladas anuales de carnes vacunas de alto valor, otorgadas por la Unión Europea a nuestro país.
En el pasado, esta distribución fue objeto de pujas de intereses con la participación de la Justicia, lo que dio lugar a una docena de sistemas distributivos que minaron la seguridad jurídica y, en ese contexto, la rentabilidad de tan importante negocio del país.
En el último año, la administración del contingente, a cargo de la Oncca, reiteró manifiestas deficiencias que determinaron, en el ciclo comprendido entre 2008 y 2009, una subutilización de 1800 toneladas de carne, con el añadido de demoras e inconsistencias en la asignación de los certificados que habilitan los embarques.
Esto tuvo efectos depresivos en las cotizaciones del producto y provocó reiteradas quejas de las firmas europeas importadoras.
En este ciclo, iniciado el 1° del actual, se está reiterando esa demora, que se prolongará hasta que se conozca el nuevo sistema distributivo de los embarques.
El decreto sólo provee a las dependencias mencionadas pautas distributivas que deberán basarse en la participación de cada empresa en el mercado interno y en el total de aportes al Sistema de Seguridad Social al precio promedio que obtenga cada una por sus exportaciones y al grado de cumplimiento de las cuotas asignadas en cada caso.
Sobre estas bases generales, la Oncca deberá precisarlas y luego indicar el tonelaje que se le asignará a cada empresa exportadora.
En los Estados Unidos y en la Unión Europea, mientras tanto, intentan poner fin a un viejo conflicto provocado por la prohibición europea de utilizar anabólicos en su producción bovina, así como en la importada.
Como los productores norteamericanos utilizan en forma masiva esos estimulantes del crecimiento animal, que reducen sus costos, y que los científicos consideran inocuos para el hombre, los Estados Unidos tienen habilitada la aplicación de derechos compensatorios a las exportaciones comunitarias.
Como prolegómeno de ese acuerdo, la Unión Europea ha asignado a su contrincante una cuota de 20.000 toneladas de carne tipo Hilton para cada uno de los próximos tres años y 45.000 para el cuarto año, las cuales podrán ser también provistas por cualquier otra nación que sea miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Esa cuota no pagará tarifas de importación en Europa, que, en cambio, sí abonan en cuantía del 20 por ciento las correspondientes a naciones como la Argentina. Las provisiones estadounidenses a Europa no podrán haber utilizado anabólicos ni antibióticos, también prohibidos en nuestro país.
Este nuevo contingente requiere carnes producidas por animales alojados en corrales con un régimen de alimentación determinado, que nuestros ganaderos estiman que podrán abastecer según las condiciones que establezcan el Senasa y otros organismos.
El acceso argentino a la nueva cuota constituye un gran desafío. Lo que más preocupa es la asignación de las reglas a entidades como la Oncca y la Secretaría de Comercio Interior, cuyo desempeño en materia de carnes no puede haber sido más desafortunado.
La primera cuota que por su carácter multilateral será asignada por Bruselas a importadores europeos comenzará a regir el 1° de agosto. Deberán apurarse tanto nuestros productores como las oficinas públicas.
Fuente: http://www.sietepuntasdigital.com/2.0/Nota.php?idn=29173