Hay un único virus de la gripe aunque afecte a humanos, aves o cerdos. Variedades de ese virus provocan la gripe estacional, que cada año afecta sobre todo a personas mayores o debilitadas, y también la gripe pandémica que, en pocas semanas, se extiende por todo el mundo provocando una gran mortandad, sobre todo en adultos jóvenes. Desde el año 1500 se han descrito unas 30 pandemias o epidemias intensas, la más grave de las cuales transcurrió entre 1918 y 1920. En esa época la población mundial era de 1.825 millones de habitantes de los que contrajeron la enfermedad alrededor de 1.000 millones, falleciendo 40 millones de personas. Tuvo cuatro ondas epidémicas: un preludio en la primavera de 1918, la extremadamente mortífera de octubre-noviembre de 1918, otra onda leve en la primavera de 1919 y la cuarta, muy leve, que afectó más a niños, en los primeros meses de 1920.
Teniendo en cuenta la periodicidad con que aparece la gripe pandémica, todos los investigadores calculaban que surgiría un nuevo brote en el salto de los siglos XX al XXI. La zoonosis de gripe aviar, que empezó a provocar casos en humanos en Hong Kong en 1997, encendió las alarmas y las autoridades sanitarias de todo el mundo, con la OMS al frente, han hecho un seguimiento minucioso de los casos (más de 400 en todo el mundo con una mortalidad del 63%), preparándose para atajar una previsible pandemia gripal. Pero, la primera onda pandémica de la actual gripe A (H1N1) no ha aparecido en Asia, vinculada a las aves, sino en México y vinculada, como ocurrió en 1918, al ganado porcino.
Se ha considerado que la gripe española apareció en Kansas en marzo de 1918, igual que ha ocurrido con la gripe mexicana que ha saltado a los medios de comunicación en abril de 2009, aunque la zoonosis de gripe porcina ya estaba presente en California, Texas y México desde el mes de marzo. La onda primaveral de 1918 y la actual coinciden en su escasa virulencia y en la mínima mortalidad provocada, llamando la atención los escasos fallecidos que reconocen las autoridades de todos los países y el cuadro clínico benigno que presentan la mayoría de los casos y su buena respuesta a un antigripal suave como es el Tamiflu.
Además de su aparición en primavera, en Norteamérica, vinculada a los cerdos y la escasa virulencia del brote primaveral hay otro dato muy significativo: la mayoría de los fallecidos en 1918 fueron adultos jóvenes igual que en este brote de 2009. Los cuarteles, los colegios, las cárceles y los seminarios también fueron los primeros en caer en 1918 y los que merecieron mayor atención pública. Ni que decir tiene que el tratamiento periodístico del tema es similar y no hay más que comparar los periódicos españoles de 1918 y 2009. Subrayaríamos el baile de denominaciones de la enfermedad: se le llamó 'española' porque la primera afectación masiva de población civil ocurrió en mayo en España, pero los periódicos también la denominaron 'el mal de moda', 'el soldado de Nápoles', 'Spanish lady', etcétera. En 2009 los medios han usado 'gripe porcina', 'gripe mexicana', 'nueva gripe', 'la nuova espagnola', 'gripe A (H1N1)', 'gripe A', y seguro que aparecerán otras. Fueron similares también, aunque son imprevisibles, las reacciones de la opinión pública, las cuarentenas, los conflictos económicos, diplomáticos o de orden público que se presentaron.
Siguiendo con los paralelismos, históricamente las gripes pandémicas se han presentado en ondas. Hoy en día sabemos que el virus es menos activo con el calor y apenas se presentan casos en verano. En julio-agosto de 1918 desapareció la enfermedad de Europa pero en septiembre, con las primeras lluvias, se reactivó y brotó la verdadera pandemia, la que mató a la mayoría de los 40 millones de personas. Ocurrió de una manera simultánea en todo el mundo, entre octubre y noviembre, con una gran virulencia que provocaba los fallecimientos en pocas horas o días llegando a colapsar todos los servicios sanitarios. El transcurso de la epidemia no superó en cada ciudad las 3-4 semanas, provocando en ese tiempo en algunas localidades de Europa hasta el 1% de fallecimientos.
Si esta pandemia de gripe A tuviera un comportamiento similar a la gripe española, cabe esperar que, en el hemisferio norte, la actual onda epidémica desaparezca en pocas semanas y que en otoño, cuando el tiempo empeore, reaparezca. Los virus de la gripe circulan a gran velocidad por todo el mundo, mutan constantemente y si se volviera especialmente virulento, podría volver a actuar como entonces. La diferencia entre 1918 y 2009 es que la medicina ha avanzado mucho y eso nos permitirá reducir considerablemente el número de fallecimientos. Si nuestra estructura sanitaria no se colapsa, podrá hacer frente a un desafío de esta envergadura, pero los problemas económicos, políticos, sociales y de orden público que puede provocar en todo el mundo son imprevisibles e incalculables.
A. Erkoreka es director del Museo Vasco de Historia de la Medicina y autor del libro 'La pandemia de gripe española en el País Vasco (1918-1919)'
Fuente: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090613