El Genoma humano.El proyecto genoma humano (PGH) es aquel que tiene como objetivo el conocimiento del conjunto de genes contenido en nuestro ADN. Lo que a nivel general parece un enorme avance aplicado a los análisis individuales de una persona suscita ciertos problemas éticos que ya han tenido un tratamiento a nivel internacional. En 1989 la Resolución del Parlamento Europeo sostuvo que los resultados de los análisis genéticos solo se comunicarán a los interesados si ellos así lo desean así como a la privacidad de esos datos. En 1997, la UNESCO sancionó la “Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos” reconociendo que deberá respetarse el consentimiento informado, así como la libertad de decisión respecto a la no-información (art. 5) y la protección de la confidencialidad (art. 7).
La clonación consiste en la obtención de un individuo genéticamente idéntico al progenitor clonado. El uso de células madre embrionarias tiene muchísimas aplicaciones en medicina. Las técnicas de clonación actuales y las de obtención de células madre han venido usando embriones como material de partida. El sacrificio de embriones humanos o su uso en experimentos médicos es intolerable para la Iglesia. Ello ha conducido a varias líneas de investigación científica que intentan evitar el uso de embriones, y el resultado es que ya hay algunas técnicas para la obtención de células madre que no necesitan usar embriones.
La mejora tradicional de plantas y animales se viene haciendo desde que el hombre se inició en las técnicas agrícolas y ganaderas. Se trata de seleccionar a los padres con las características más deseables y cruzarlos para obtener la descendencia deseada. Por lo tanto, es una técnica que es muy anterior a la aparición de la ciencia genética. Una vez que la ciencia localizó los genes en el ADN surgió la posibilidad de la manipulación directa del material genético y así surgió la rama de la ingeniería genética que posibilita no solo la eliminación de genes, sino sacar un gen de una especie para insertarlo en una especie que puede ser totalmente distinta.
Osamu Shimomura, en los inicios de la década de 1960, fue la primera persona en aislar a partir de la medusa Aequorea victoria una proteína verde fluorescente conocida como GFP (Green Fluorescence Protein). La introducción de este gen en un cerdo, permite obtener un cerdo con una fluorescencia verdosa. Ya se ha conseguido por este procedimiento dotar de fluorescencia verdosa a cerdos, moscas, anfibios, ratones, peces, plantas, y un largo etc. de organismos. Podemos ver algunos ejemplos en este artículo sobre el Premio Nobel para las medusas (octubre de 2008)
El gen GFP ya se ha usado mucho porque al ser fácil de detectar se viene usando como marcador. Es decir, como acompañante y vecino en la secuencia de ADN de otro gen que sería el que deseamos estudiar.
Su uso se ha extendido tanto que incluso hay una variedad comercial de peces de acuario transgénicos con esta característica. Sin duda una forma bastante frívola de usar una poderosa tecnología. Como aficionado a la acuariofilia, manifiesto mi rechazo a esta forma de practicar una afición que debería acercarnos a la naturaleza en lugar de alejarnos de ella. Peces Transgénicos
En principio, sería posible transferir una enorme variedad de genes entre especies, y como aplicación práctica tenemos los polémicos alimentos transgénicos, que son aquellos alimentos obtenidos a partir de de un organismo al cual le han incorporado genes de otro organismo distinto para producir una nueva característica deseada. Generalmente se busca la productividad de las cosechas y su resistencia a las plagas y a las enfermedades. En la actualidad se usan bastantes variedades transgénicas en plantas como el maíz,la cebada o la soja. El problema es que no existe un protocolo sobre unas técnicas muy novedosas y que pueden tener inconvenientes aún mal conocidos. El caso es que su uso en algunos países como EE.UU. Argentina, Canadá y China está extendidísimo, y la queja principal de los consumidores es la absoluta falta de control y de protocolos que regulen esta actividad. Esto conduce a una situación de desinformación de los mismos que ni si quieran tienen la opción de comprobar, mirando en la etiqueta de los alimentos que compran, y saber si están consumiendo productos transgénicos o no. Hay gente mal informada que cree que los genes modificados en un alimento transgénico se pueden incorporar a los genes humanos. Hay que decirlo con rotundidad, esto no funciona así.
Tener buena información sobre un tema complicado no es fácil, y lo cierto es que nadie da información. La palabra transgénico se está convirtiendo en un tabú, pero eso no nos libra de que la estemos consumiendo sin saberlo.
No considero que ninguna rama de la ciencia pueda ser calificada de poco ética. Tampoco creo que ningún conocimiento pueda ser calificado como tal. La ética se podrá aplicar en todo caso al tipo de uso que se haga de tales conocimientos, pero no a los conocimientos en sí. Pese al enorme respeto que nos pueda provocar unas técnicas potencialmente peligrosas y que parecen desafiar la historia natural abriendo un camino nuevo totalmente inexplorado que no sabemos muy bien donde nos puede conducir, lo cierto es que seguramente los alimentos transgénicos estén ya salvando vidas combatiendo el hambre en el mundo, y evitando el uso aún más perjudicial de pesticidas y otros venenos. Tenemos un ejemplo reciente y prometedor de las técnicas transgénicas que podría representar el fin de la lucha contra una enfermedad terrible. Científicos inyectan un gen en los monos que los protege de desarrollar el sida.
Pero quizás también estemos ya pagando algunas consecuencias negativas del uso de técnicas tan poderosas. Se ha apuntado la posibilidad de que los alimentos transgénicos tengan menos calidad nutritiva, y que puedan provocar alergias. La comunidad científica en general, parece estar a favor del uso de transgénicos. La sensación sobre estos temas tan complicados, es que no solo nos falta información a los consumidores, sino a los propios científicos que estarían tomando pocas precauciones. De la industria no nos podemos fiar, solo les interesa la rentabilidad de sus negocios, y son muchos los científicos que trabajan a cargo de la industria. Tenemos poca información y somos fácilmente manipulables, son técnicas potencialmente peligrosas, muy nuevas, y el miedo es libre. El miedo no conduce a nada bueno, pero tampoco está de más estar alertas y ser prudentes.