El 2009 es el año de Darwin y es el año de Obama, lo cual equivale a decir que es el año de la ciencia y de la política. De Darwin porque se cumple el 150 aniversario del famoso 'Origen de las especies' y el 200 aniversario de su nacimiento. De Obama porque se inicia una nueva Era (la Era Obama), que promete ser infinitamente mejor (pues no hace falta hacer mucho) que la anterior Era Bush. La Historia está plagada de Eras Bush y Eras Obama, es decir, de sombras y luces, de tinieblas y de esplendor; de pesimismo y de esperanza. Vamos a ver en qué se distinguen esas Eras y qué relación tiene algo de tanta actualidad y de tanto 'presente', como es la política, con la evolución, una ciencia que tan solo estudia el pasado y que parece que no puede aportar nada al futuro.
Hace también justo ahora diez años escribí un libro denunciando los graves defectos no tanto del darwinismo, el cual supuso, en su día, un enorme avance para la ciencia (un cambio de paradigma), como de su versión moderna, el neo-darwinismo, el cual defiende: 1) que la selección de las especies es el único mecanismo viable de evolución; 2) que la mutación del material genético (el ADN) -necesaria para crear variación y para que las variantes más óptimas o adecuadas al ambiente sean seleccionadas- tiene lugar a escala 'micro', es decir, de forma casi imperceptible; 3) que estas variantes seleccionadas se transmiten a la descendencia por herencia 'vertical'; 4) que los cambios tienen lugar de forma gradual, y 5) que el azar tiene un papel preponderante en la evolución y, en consecuencia, no existen tendencias o direcciones, ni siquiera hacia el progreso (el cual es negado por muchos evolucionistas, sólo por ser contrario a ese supuesto azar y sospechoso, por tanto, de fuerzas directoras ocultas).
Pero, he aquí que, en las últimas décadas, se han producido avances y descubrimientos sorprendentes que han cambiado por completo ese panorama sin que el grueso de la comunidad científica haya sido capaz de reorganizar y reestructurar una teoría que es la base de la ciencia actual. El problema es que hace falta una visión de conjunto, como la que pueden tener los no especialistas (es decir, los 'generalistas') y que se demuestra imposible en los que se han consagrado a especialidades muy concretas. Estos nuevos descubrimientos son los siguientes: 1) son muchos los investigadores que han confirmado y demostrado la existencia de una macroevolución (a nivel de grandes tipos o clases de seres vivos) producida por grandes mutaciones (macro-mutación), en momentos de grandes cambios geo-climáticos, las cuales provocan grandes cambios morfológicos repentinos (evolución 'por saltos' o no gradual); 2) estas macro-mutaciones consisten casi siempre en la incorporación de nuevo material genético, bien sea por simbiosis, o bien por medio de agentes víricos ('herencia horizontal' o no vertical), o bien por duplicación de genes. La evidencia más clara es la simbiosis producida entre dos o más bacterias para crear la célula superior de todos los animales y plantas que han existido, el hito evolutivo más importante después de la aparición de la vida; 3) cada vez más autores admiten un claro progreso evolutivo que escapa de las leyes darwinianas para enmarcarse en las leyes de la complejidad: grandes innovaciones que equivalen a mucho más que la suma de las partes ('innovaciones emergentes'); 4) ese incremento en complejidad ha sido unidireccional; la paleontología ha demostrado que la línea evolutiva: bacteria, célula con núcleo, pluricelulares, vertebrados, conciencia reflexiva, ha ocurrido una única vez, y 5) la selección natural pasa a ocupar el papel que siempre tuvo: es un mecanismo de adaptación local, que, por lo tanto, restringe la variación y la adaptabilidad futura; la constante diversificación en más y más especies, las va llevando a la especialización, a la estabilidad genética y a la simplificación; produce microevolución y un barajamiento de genes que lleva a la reducción de funciones u órganos, al parasitismo y a la complicación genética.
Pues bien, ¿y qué relación tienen estos hechos del pasado con nuestro presente? Pues que esta nueva visión de la ciencia cambia totalmente el panorama del pensamiento racional, al igual, que el antiguo darwinismo y algunas variantes como la sociobiología promulgaron en su día la supremacía del más apto, también en las sociedades humanas. Es un pensamiento que aún perdura entre muchísimos habitantes del planeta (yo diría que la mitad, aproximadamente).
Por lo tanto, la nueva ciencia en ciernes nos indica a las claras que lo que no se renueva se extingue; que lo que no avanza por macro-innovación envejece y se pudre; que la única forma de progresar es huyendo de la complicación y del parasitismo e incrementando la complejidad por simbiosis o adquisición de nuevas piezas o elementos (genes, personas o entidades), y que las épocas de grandes cambios evolutivos son épocas de grandes convulsiones y grandes inestabilidades ambientales.
Y así está el actual sistema global: a punto de un colapso total. El sistema económico está podrido, el sistema político global está desahuciado, las democracias más maduras (plagadas de intereses mezquinos y de parásitos) dan pena, el sistema social está a punto de reventar en mil pedazos, el sistema científico se ha vendido al mejor postor, el sistema religioso está en bancarrota y el sistema educativo cada vez se aleja más de la cultura integral. Es decir, nuestro sistema global está en un momento evolutivo de máxima complicación, ha entrado en un punto crítico, y en tales condiciones, los sistemas evolucionan 'por salto' y no de forma gradual.
P or lo tanto, llegó el momento de un nuevo salto evolutivo cultural, el cual solo puede llegar o por voluntad propia (sólo en el caso de la especie humana) o por explosión forzosa, como la famosa 'explosión de vida' que tuvo lugar en el Cámbrico, o como la que casi tiene lugar en la última 'Era Bush' (con sus 'valores' de selección del 'más apto', división, segregación, desintegración, complicación, involución, parasitismo y extinción). Pero, afortunadamente, entramos en una nueva 'Era Obama', es decir, una era en la que cabe la posibilidad de abordar una evolución dirigida. Ésta exige -ya lo hemos visto- dos pasos: 1) simbiosis o integración (creación de las 'partes' necesarias para que se pueda producir la emergencia de lo nuevo), y 2) macro-innovación o aumento de complejidad. La simbiosis exige cooperación y alianzas; la macro-innovación, para que sea tal, exige revolución (ruptura total con el viejo paradigma).
Pero, ojo, tengamos en cuenta que el sistema global se compone de sub-sistemas parciales; por lo tanto, no creamos que el nuevo Obama del momento nos va a resolver, él solito, todos los problemas. El tándem simbiosis-innovación, o lo que es lo mismo, alianzas-revolución, es para todos: empresas, sectores, organizaciones, administraciones, partidos, sindicatos o comunidades de vecinos. Llegó la hora de aliarse masivamente y llegó la hora de pensar activamente para buscar esa innovación que cambie totalmente el paradigma anterior, en la ciencia, en la política y en cualquier sector o actividad. Y si no, ya saben...