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La clonación no llega a la mesa

La decisión de Bruselas de no autorizar el consumo de animales clonados contrasta con la actitud abierta de Estados Unidos

Fuente: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008080100_63_661897

 

El 23 de febrero de 1996 un equipo científico de Escocia presentó a Dolly, la primera oveja creada por la técnica de donación a partir de una sola célula de la madre. Un año antes, el mismo equipo, dirigido por Ian Wilmut, había conseguido cinco ovejas por donación de un único embrión. La diferencia en el caso de Dolly es que no fue necesaria la fertilización con un espermatozoide. El nacimiento de Dolly fue el principio de un debate que se ha recrudecido en la Unión Europea en las últimos días.

Un informe de la Comisión Europea sostiene que aún es pronto para autorizar el consumo de leche y carne clonada, aunque los científicos reconocen que las diferencias entre un animal clonado y otro nacido por el cauce tradicional son mínimas. La agencia de seguridad alimentaria de la Unión Europea argumenta que los productos de animales clonados pueden no ser seguros y que hacen falta más estudios.

«Está claro que hay cuestiones significativas sobre la salud y el bienestar animal de las madres de alquiler y los clones que pueden ser más frecuentes y graves que en los animales criados convencionalmente», dijo el presidente del Comité Científico Europeo para la Seguridad de los Alimentos, Vittorio Silano. «Para el ganado vacuno y porcino se consideran improbables las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria. Pero debemos admitir que la base de pruebas es todavía pequeña. Nos gustaría tener una base de datos más amplia y necesitamos más aclaraciones,».

Dolly fue creada con una célula de la ubre de la oveja y un óvulo que permitió leer la información genética que trae el núcleo de la célula. Aunque hubo otros experimentos similares (la primera vaca por donación fue creada en 1986, se realizaron experimentos similares con ranas y la técnica es de 1967), la aparición de Dolly provocó un amplio debate sobre la clonación.

En su respuesta inicial al tema de la clonación, al que se oponen muchos grupos religiosos y de consumidores, la entidad europea señaló en enero que los animales clonados podrían ser seguros para el consumo.

Pero cuando se consultó si los productos de animales clonados como la carne y los lácteos serían seguros para que las personas los compren en supermercados europeos, Dan Collins, uno de los científicos de la agencia, reconoció cierta preocupación sobre un impacto de la salud y bienestar animal en la seguridad de los alimentos. La conclusión fue clara: «Necesitamos más información». En marzo del 2007, la Comisión Europea, que es el brazo ejecutivo de la UE, pidió a la agencia alimentaria con sede en Bolonia que investigara las ventajas de la clonación, que tomara células de un ejemplar adulto y las fusiona con otras antes de implantarlas en una madre de alquiler.

La iniciativa de Bruselas se produjo después de que la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) diera su respaldo a los productos cárnicos y lácteos de ganado vacuno, porcino y caprino clonado. Cientos de animales han sido clonados, sobre todo en Estados Unidos. Gran Bretaña y Alemania son los principales países impulsores de que se permita la venta de productos de animales clonados en la UE. Londres ya confirmó que ha importado una cría clonada. De momento, Estados Unidos marca la pauta. La Administración de Alimentos y Fármacos, FDA, autorizó el año pasado el consumo humano de carne y leche provenientes de animales clonados. El organismo regulador del Gobierno indicó que tanto la carne vacuna, porcina o caprina de ejemplares clonados «es tan segura como la de animales criados de forma convencional». La FDA señala que la decisión fue tomada después de varios años de estudios y análisis.

En 2001 los productores estadounidenses acordaron no llevar al mercado carne o leche de animales clonados o su descendencia hasta que la FDA realizara una evaluación completa sobre el problema. Los informes no encontraron pruebas que sustenten las preocupaciones de quienes se oponen al consumo humano de productos de animales clonados porque temen que pueda haber riesgos ocultos para la salud humana.

Las autoridades de Australia y Nueva Zelanda también han divulgado estudios en los que se establece que la carne y la leche obtenidas de animales clonados son aptas para el consumo humano. Los gobiernos de Argentina y Canadá pronto emitirán informes similares.

Algunos grupos de consumidores han pedido que los productos animales obtenidos de ejemplares clonados se pongan a la venta con etiquetas que adviertan al comprador sobre su origen. La FDA respondió que, dado que en su opinión no hay motivos para preocuparse por la aptitud de esos alimentos para el consumo humano, no exigirá que haya tales etiquetas.

En diciembre de 2007, dos de las mayores firmas agropecuarias que hacen clonación en Estados Unidos, ViaGen y Trans Ova Genetics, anunciaron que voluntariamente registrarán y separarán los productos de animales clonados de los obtenidos mediante procesos tradicionales.

En realidad, la preocupación por la repercusión de los alimentos clónicos en la salud es a medio y lago plazo. Pasarán años antes de que lleguen a los supermercados alimentos procedentes de animales clonados. Los clones son aún demasiado valiosos como para sacrificarlos o para vender su leche».

En Estados Unidos hay unos 100 millones de bovinos y de ovinos de los cuales sólo 570 son animales clonados que han dado un total de 30 crías.

Entre los nueve millones de vacas lecheras hay sólo 24 clonadas, sin cría, y entre los 60 millones de porcinos hay ocho animales clonados, sin cría.

Los clones y sus derivados sanos no muestran diferencias significativas respecto a los convencionales. Los análisis realizados por la agencia europea indican que los productos que se obtienen de ganado bovino y porcino clonado sano están en el «nivel normal» de valor nutritivo. Teniendo en cuenta que los clones no saludables se retiran antes de entrar en la cadena alimentaria, el informe concluye que es muy improbable que existan diferencias en términos de seguridad alimentaria entre alimentos originarios de clones y su descendencia en comparación con los derivados de animales convencionales. Los expertos europeos admiten que se ha observado que «una significativa proporción» de clones han afectado «adversamente», pero esta proporción «decrecerá».