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Nutrición - ____________________ Lea mas artículos de esta sección


Influencia de la Nutrición sobre la Patología digestiva del Lechón Destetado y Crecimiento-Engorda

Dra. M.L. Rodríguez Membibre,Dr. Juan Riopérez

INTRODUCCIÓN

lechon

La relación entre nutrición y patología digestiva en cerdos en crecimiento es muy estrecha, sin olvidar la importancia del manejo y del entorno. Existen suficientes datos e información que indican la estrecha relación entre la nutrición y la patología digestiva de los lechones en sus distintas fases productivas de explotación y se sabe también que la carencia de determinados nutrientes en su alimentación básica puede constituir un factor limitante en su crecimiento y desarrollo corporal. Sin embargo, un manejo y hábitat apropiados pueden aumentar la utilización de los alimentos y reducir la mortalidad post-nacimiento al disminuir considerablemente la relación entre la carga microbiana intestinal, el alimento y la incidencia de diarreas. Los lechones al nacimiento quedan expuestos a los microorganismos del medio ambiente que les rodea y a la ingestión de bacterias procedentes de las heces maternas que colonizan su aparato digestivo, principalmente su tramo intestinal.

Las enfermedades digestivas de los lechones recién destetados no son independientes de otras patologías ni de las condiciones medioambientales de la explotación, acabando casi siempre en diarrea (incremento diario de heces con aumento de contenido en agua) y asociadas a tres razones principales:

a) A la colonización y proliferación de las bacterias, virus y parásitos anteriormente descritos.
b) A un desequilibrio nutricional que causa irritación y alteración del tracto intestinal, con interrupción de los procesos de absorción y secreción por parte de las células epiteliales.
c) A un incremento de la presión osmótica luminal, con desórdenes de la motilidad intestinal.

La diarrea causada por la acción de enterotoxinas bacterianas intestinales (colibacilosis) es alcalina y acuosa, mientras que las asociadas a la pérdida de funcionalidad intestinal suelen ser ácidas y voluminosas (rotavirus) o con mucus y sangre (disentería porcina). Sin embargo, el papel de la nutrición y concretamente el alimento administrado es fundamental en cualquiera de ellas, ya que influye no sólo en la flora microbiana normal del tracto gastro-intestinal sino también en la mayor o menor inhibición para la colonización y proliferación de los agentes patógenos a través de otras vías. Sin duda, determinados cereales, el tamaño de partículas, los carbohidratos mucílagos, los oligosacáridos etc. tienen efectos positivos en dietas para lechones jóvenes recién destetados.

En este sentido, la búsqueda de soluciones nutricionales alternativas a los antibióticos como promotores del crecimiento son abundantes (Anderson et al, 2000; Hampson et al, 2001; Williams et al, 2001, Riopérez y Rodríguez, 2001; Pluske et al, 2002; Hopwood, 2003, etc.) sin embargo, para prevenir las enfermedades y desórdenes digestivos es necesario la consideración de varios aditivos administrados al alimento para suplir su efecto (ZnO, CuSO4, ácidos orgánicos) junto a otros aspectos de la producción intensiva de lechones, tales como el manejo de la alimentación, alojamientos y bioseguridad, al menos, para hacer frente a las dos enfermedades porcinas económicamente más importantes del destete como son: la colibacilosis post-destete y la disentería.

La colibacilosis post-destete afecta al intestino delgado y se caracteriza por producir una diarrea hipersecretora, con gran liberación de cepas de E. coli hemolíticas, cuyas fímbrias (K88 y F-18) se unen a los receptores de las glicoproteínas que revisten las vellosidades intestinales entre los 4-14 días tras el destete, aunque como indica Erickson (1992) la susceptibilidad a la infección disminuye con la edad del animal.

El contagio es siempre por vía oral, favorecido generalmente cuando baja la acidificación del aparato digestivo (intestino delgado) dando lugar a una enteritis aguda con diarrea acuosa de color blanco amarillento y olor nauseabundo, que ensucia la piel del rabo, ano y cara interna de los muslos, acompañada de hipotermia, anorexia, deshidratación, adelgazamiento y debilidad progresiva. Todos los factores relacionados con el destete crean un entorno adecuado para la proliferación de E. coli, cualquiera que sea la edad a la que se realice, tales como el estrés, cambio de cantidad y calidad del alimento, presencia de otros patógenos (rotavirus, salmonellas) etc. aconsejándose siempre una restricción de alimento al destete.

Si la morbilidad y la mortalidad son muy elevadas debidas a la deshidratación y a la alta tasa de potasio en sangre, debemos administrar en los alimentos acidificantes capaces de bajar el pH intestinal (ácido cítrico, ácido fórmico, ácido ortofosfórico) e incluir dosis altas de ión Zinc en forma de óxido ó formiato y el antibiótico selectivo previo antibiograma.

A través de la nutrición, se recomienda utilizar alimentos de destete fácilmente digestibles con niveles bajos de fibra dietética expresada en términos de polisacáridos no amiláceos y de escasa viscosidad, con el fin de evitar la colonización y proliferación de E. coli y en consecuencia la incidencia de diarreas.

La disentería porcina o espiroquetosis intestinal producida por la Serpulina pilosicoli afecta con frecuencia a lechones recién destetados entre los 7-14 días de edad después de la mezcla de camadas en la sala de transición. Normalmente, cursa con colitis crónica moderada de escasa o variable mortalidad, con lesiones en la mucosa del intestino grueso (ciego-colon) y heces fluidas, contenido intestinal apenas digerido y abundante mucus. Los síntomas característicos además de la anorexia y retraso del crecimiento son la deshidratación y sobre todo la diarrea muco-hemorrágica consecuencia de la colitis edematosa.

Conviene hacer un diagnóstico diferencial con otras patologías y desde el punto de vista nutritivo administrar un alimento medicado (Valtiamulina, Colistina, etc.) con la inclusión de aditivos antidiarréicos tales como el ácido fórmico o el óxido de zinc a la concentración anteriormente señalada.

Influencia de la Nutrición sobre la Patología Digestiva del Cerdo en Crecimiento-Engorda

En cuanto a la presencia de alteraciones digestivas de los cerdos en crecimiento-engorda podemos afirmar que ocasionan igualmente un incremento del coste de producción y aunque menos frecuente que en lechones, enfermedades como la di-sentería porcina, ileítis, salmonelosis y clostridiosis se pueden evitar no solo estableciendo un buen programa de prevención sanitaria en granja (vacunación de madres, medidas de higiene y manejo etc.) sino también con la administración de alimentos medicados muy digestibles a la entrada en cebadero (7-14 días) de composición nutritiva muy parecida a los administrados en la fase de transición, junto a la inclusión de nuevos aditivos con menor o nula contaminación ambiental y de purines.

Las enfermedades digestivas de los cerdos en crecimiento-engorda explotados en granjas con programas preventivos establecidos son poco frecuentes. Sin embargo, pueden aparecer diarreas esporádicas o intermitentes producidas por los propios agentes infecciosos del cebadero (bacterias, virus y parásitos) o simplemente por piensos desequilibrados en nutrientes, cambios de dieta, bajada del pH intestinal, exceso o materias primas altamente fermentables capaces de alterar la flora gastro-intestinal, etc.

En algunos sistemas de producción (estrés) o en granjas que mantienen dietas altamente proteínicas a la entrada del ceba-dero se pueden producir sistemáticamente ciertas enterocolitis que afectan al inicio del engorda y que suelen estar asociadas a gérmenes bacterianos e incluso a parásitos intestinales (coccidios, Trichuris suis) procedentes de la fase de transición.

Entre las principales enfermedades bacterianas que afectan al colon de los cerdos en crecimiento señalamos: La espiroquetosis porcina, que cursa con una colitis crónica y heces fluidas con abundante mucus, producida por la lesión de la mucosa a lo largo de dicho tramo intestinal y la disentería porcina o dia-rrea muco-hemorrágica debida a que los lechones presentan el ciego y colon hiperémico y edematoso, ambas enteritis ante-riormente descritas. En menor grado se presenta la salmonelosis porcina que puede cursar de forma asintomática o por el contrario, provocar una enterocolitis fibrinosa con úlceras en forma de botón principalmente en ciego y colon.

Otras enteritis que se manifiestan con diarreas agudas y aparecen de vez en cuando en la fase de crecimiento del lechón son más bien típicas de la lactación tales como colibacilosis producida por E. coli, clostridiosis por Cl. perfríngens y gastroenteritis transmisible por coronavirus. Sin embargo, la enteritis proliferativa porcina o ileítis, producida por Lawsonia intracelularis, es sin duda en la actualidad el síndrome entérico más importante que afecta a cerdos adultos. Clínicamente es similar a la disentería porcina con la que se confunde muchas veces, aunque el síntoma característico es la rigidez y engrosamiento del íleon (intestino en manguera) con edema, necrosis y sangre coagulada. La forma aguda se manifiesta con diarrea persistente, heces negras (melenas) y hemorragia intestinal, dando lugar a una elevada mortalidad. No se conoce tratamiento selectivo, aunque la combinación de antibióticos inyectables junto a la administración de aci-dificantes en el alimento (ácido fórmico) suelen disminuir las diarreas hemorrágicas y bajar la mortalidad. Como profilaxis se recomienda un buen manejo (evitar el estrés) y sobre todo extremar las medidas de higiene y desinfección del cebadero, ya que los grupos de mayor riesgo lo constituyen los lechones en crecimiento entre 25-30 kg de peso vivo.

Por último, debemos señalar las gastroenteritis y colitis producidas por viriasis inespecíficas, que al igual que ocurre con la especie humana, cursan con pérdida de apetito, diarrea, deshidratación, etc. y suelen afectar a lechones desnutridos con escasas defensas. Como factores de riesgo asociados podemos señalar los cambios de ingredientes en los alimentos, la fórmula utilizada, el porcentaje en fibra de la dieta, etc. y al no tener una etiología específica carecen también de tratamiento específico.

CONCLUSIÓN

Como conclusión práctica podemos añadir, que dada la estrecha relación entre la nutrición y la patología digestiva del lechón en sus diferentes fases productivas y ante la inminente restricción o prohibición de la mayoría de los agentes antimicrobianos comerciales utilizados en la alimentación de cerdos, se ha despertado un gran interés científico para comprobar la eficacia de distintos aditivos administrados al alimento con fines terapeúticos, capaces de sustituir sistemáticamente a los antidiarréicos y promotores del crecimiento prohibidos actualmente o en un futuro próximo.

 
 
 
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