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Un paquete tecnológico desarrollado en Brasil, que tiene por concepto principal el uso de los quelatos, se presenta como un paliativo para superar la carencia de minerales que tienen muchos suelos de la geografía nacional. Los quelatos son un desarrollo biotecnológico de vanguardia en la suplementación mineral estratégica para programas de producción de carne de altas exigencias. Estos elementos multiplican las bacterias en el rumen, lo que le permite al animal la mejor digestión de la celulosa, principal componente de los pastos, logrando una extrema eficiencia en la síntesis de la proteína y energía, devolviendo comprobados beneficios en su productividad.
El ingeniero agrónomo Gustavo Clemente, del departamento de Investigación y Desarrollo de la firma Villa Nueva -que es la aliada estratégica en el país de la empresa brasileña Tortuga que desarrollo el paquete tecnológico en cuestión- presenta a esta "nueva tecnología" remarcando su importancia para aportar a los animales un elemento básico nutricional, como son los minerales.
"Esto tiene un efecto de una gran estabilidad dentro del tracto intestinal del animal y va directamente a los sitios donde son utilizados, por lo cual esta tecnología hace que el animal tenga un mejor aprovechamiento, una mejor economía, metabólica mineral" describe Clemente, para luego agregar que esto se traduce en "modificaciones en los índices de productividad: producción individual -ganancia de peso vivo, peso de ternero al destete, producción de leche-, parámetros reproductivos -índice de preñez, intervalo de entre partos, inseminación a tiempo fijo, modificación en la tasa de obtención de embriones en transferencia embrionaria- y un tercer punto que es por la acción que tiene, en lo que es síntesis proteica y sistema inmunitarios, de un potenciador".
El técnico de Villa Nueva explica que esto quiere decir que el animal está en mejores condiciones para enfrentar los ataque que el ambiente diariamente hace sobre él. Lo que redunda en animales más sanos, permitiendo que la proteína que producen se destine a la parte productiva y no a recuperar el sistema inmunológico a través de la producción de inmunoglobulina.
Clemente afirma que esto se traduce en un aumento de productividad, el cual, cuando es medido tiene una relación costo-beneficio por la utilización de este tipo de tecnología. Para el ingeniero, dentro de las variaciones lógicas que tiene todo sistema biológico, "existen relaciones costo-beneficio que van desde 2:1 hasta 12:1, dependiendo de cómo se modifiquen estos índices productivos". Concluyendo que la incorporación de esta tecnología "tiene su justificación en esta relación costo-beneficio, como toda tecnología nueva".
En los últimos 4 años, se han realizado en el Norte de Argentina distintos ensayos con organismos oficiales en los cuales se midieron consumo, resultados productivos y correcciones de deficiencias específicas. Por ejemplo, en la Cuenca del Salado se trabajó en la problemática regional de la hipomagnesemia con resultados muy exitosos realizados en forma conjunta con la cátedra de Nutrición Animal de la Universidad de Buenos Aires. Además, Villanueva trabaja con ensayos de Tortuga con productores referentes de las distintas regiones para poder mostrar los resultados del producto.
Villanueva busca tener una línea desarrollada específica para Argentina, y para cada una de sus regiones en particular, de manera que la ecuación costo beneficio sea la mejor para el productor, para ello trabaja desde el año 1999 en la investigación y, en los últimos 3 años, en la comercialización del producto en el país.
Tortuga se puede administrar en planteos intensivos, mezclado con silos, pero la gran línea y éxito del producto es que puede ser utilizado en establecimientos y planteos productivos de baja infraestructura, suministrado en comederos, a libre voluntad del animal, dentro de los parámetros de niveles de consumo que la firma tiene medidos en los que se logran resultados positivos sobre la producción final.