PARTE
I: General, Control desde la Industria Porcina, Medidas de Sanidad
y BioseguridadPARTE
II: Control en las Explotaciones y Controlen la AlimentaciónPARTE
II: Higiene y Manejo y Control en la carne de cerdo
HIGIENE
Y MANEJO Los
sistemas de producción "todo dentro-todo fuera" que
siguen principios basados en la lim-pieza y desinfección entre
lotes, no mezclar grupos de animales de diferentes edades, etc. se
describen como efectivos para controlar la transmisión de Salmonella en
las granjas. Estos sistemas no evitarían la introducción
del patógeno en las explotaciones, pero reducirían la
formación de continuos ciclos de reinfecciones procedentes del
ambiente (Lo Fo Wong et al., 2004). De hecho, en cualquier
sistema de producción es básica la aplicación
de unos eficientes procedimientos de limpieza y desinfección
previos a la introducción de nuevos animales. El movimiento
de lechones procedentes de granjas con problemas de infección
subclínica por Salmonella a unidades de engorda que
aplican rigurosas prácticas de limpieza y desinfección
se ha mostrado efectivo en el control del patógeno (Dahl et
al., 1997; Fedorka-Cray et al., 1997). Estos planes de
higiene deberían basarse principalmente en la limpieza profunda
de las superficies previa a su desinfección, además de
la utilización adecuada de detergentes y desinfectantes (elección
de productos, dosis y tiempo de acción) (van der Wolf et
al., 2001a). Pero no sólo deberían incluir a los
corrales sino también al resto de instalaciones así como
utensilios y equipos; todo ello combinado con la aplicación
de unas pautas generales de higiene en la rutina diaria de los trabajadores,
como lavarse las manos y el cambio de ropa y de botas (Fedorka-Cray et
al., 1997).Aparte
de la aplicación de procedimientos de higiene eficaces, también
es importante la dura-ción de los periodos de vacío (vaciado
y limpieza) entre lotes; se ha descrito que periodos de menos de un
día incrementan el riesgo de excreción de Salmonella en
cerdos de engorda (Beloeil et al., 1999).El adecuado
manejo de los desechos, mediante buenos sistemas de limpieza y de drenaje
de los corrales, así como el control de las fosas de purines,
ayudarían a prevenir la repetida exposición de los animales
a heces infectadas; factor que puede contribuir al mantenimiento de
la excreción fecal del patógeno (Davies et al.,
1997). De entre
otras prácticas de manejo, también es importante la correcta
separación de animales enfermos. Además, se ha descrito
que el uso de separaciones sólidas y suficientemente altas entre
corrales puede ayudar a prevenir la diseminación de Salmonella
entre grupos de animales (Dahl et al., 1996; Lo Fo Wong et
al., 2004). Este tipo de separaciones reducirían el contacto
de los animales con las heces, evitándose la continuidad del
ciclo feco-oral, considerada como la vía más importante
de transmisión de Salmonella entre los animales (Schwartz,
1999) y reduciéndose también el contacto nasal entre
animales de corrales contiguos. Aunque de menor importancia que el
modo de transmisión por ingestión, Salmonella también
puede diseminarse por el aire a través de aerosoles y polvo
(Fedorka-Cray et al., 1995). Por este motivo, es necesaria
la limpieza y el correcto mantenimiento de los aparatos de aire para
garantizar una buena ventilación en las naves y minimizar así,
el riesgo asociado a la circulación de polvo.CONTROL
DE SALMONELLA EN LA CARNE DE CERDOLa principal
fuente de contaminación por Salmonella de las canales
porcinas la constituyen los animales infectados. En concreto, se estima
que el 70% de casos de canales contaminadas tiene su origen en animales
positivos, mientras que el resto lo son por contaminación cruzada
(Berends et al., 1997). Pero al compararse los niveles de
prevalencia por Salmonella de los animales en la propia granja
y después en el matadero, se observa un incremento en la proporción
de animales positivos al sacrificio (Berends et al., 1996; Hurd et
al., 2001). Los
sucesos que tienen lugar antes del sacrificio, como el transporte y
la estancia en los corrales de espera, se han relacionado con este
incremento de la prevalencia de la infección en el matadero.
Por una parte, el estrés favorece la eliminación fecal
de Salmonella por los animales asintomáticos, facilitando
la infección de los otros animales sanos; éstos además,
pueden infectarse debido al ambiente contaminado de los camiones de
transporte (Rajkowski et al., 1998). Situación similar
tiene lugar durante su estancia en los corrales de los mataderos, frecuentemente
contaminados (Rostagno et al., 2003).En el
matadero, diferentes prácticas de higiene y procedimientos de
trabajo determinarán la presencia de Salmonella en
las canales. En general, la contaminación final de las canales
puede tener su origen en el propio animal positivo o a partir de la
contaminación cruzada con otros animales, básicamente
debido a la contaminación relacionada con el ambiente del matadero
(contacto con los equipos del faenado y manipulación por el
propio personal) (Borch et al., 1996; Lo Fo Wong et al.,
2002).Finalmente,
es necesaria la aplicación de unas adecuadas prácticas
de manejo por la industria alimentaria y por el propio consumidor para
poder asegurar el control de Salmonella en el porcino durante
todo su proceso "de la granja a la mesa".
_______________
*
Departamento de Ciencia Animal y de los Alimentos, Facultad de Veterinaria
(Universitat Autònoma de Barcelona). Presentado en la jornadas
de la UAB, 2005.