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La carne
de Cerdos “menos estresados” tiene mayor valor nutracéutico
La carne de Cerdos “menos
estresados” tiene mayor valor nutracéutico
GENERAL
Según un estudio de la UBA, su carne es más magra que
la de vaca e incluso que el pollo. Si se le cría con buenas
pasturas, genera ácidos grasos benéficos para el organismo.
Ahora los especialistas tratan de evitar el estrés de los animales.
Aunque la carne porcina ha gozado de mala fama, en la actualidad cada
vez constituye, junto con la de aves, una buena alternativa dietaria
que no implica necesariamente la ingesta elevada de grasa ni el incremento
negativo de los niveles de colesterol en sangre.
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"Antiguamente, el cerdo era un animal proveedor de grasa para
cocinar y para hacer jabones, pero luego aparecieron los aceites vegetales
y los detergentes. Entonces, se perdió interés en este
objetivo, transformándose en un animal proveedor de carne. Para
ello, se lo mejoró genéticamente y se le cambió la
dieta. Hoy en día, se cuenta con cortes de carne porcina que
tienen entre 2 a 3% de grasa intramuscular, porcentajes menores que
los de carne vacuna y de ciertos cortes de pollo como la pata y el
muslo. Lorenzo Basso, director de una investigación de la FAUBA
sobre la influencia del sistema de producción en la calidad
de la carne porcina, explica que la composición de ácidos
grasos en el tejido adiposo del animal afecta la consistencia, la dureza
y la conservación de los productos elaborados, así como
los efectos sobre la salud del consumidor.
RESULTADOS DE ESTUDIOS
Según una investigación de la cátedra de Porcinotecnia,
de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Buenos Aires
(UBA), el ejercicio que realizan los cerdos al aire libre y el pastoreo
de forrajes de alta calidad actúan favorablemente sobre la calidad
de la carne.
Junto con sus colaboradores
y personal del INTA de Marcos Juárez,
Basso compara carnes provenientes de cerdos engordados a campo, con
o sin praderas, y en confinamiento. Hasta el momento, los investigadores
encontraron que los animales alimentados al aire libre con pasturas
de buena calidad, como la alfalfa y el trébol, presentan una
mejor calidad de res, al tener menor proporción de cortes grasos
(tocino, panceta, unto) y mayor de cortes magros (pulpa de paleta,
costillar).
De hecho, al analizar
la composición de la grasa intramuscular,
que indefectiblemente es ingerida por el consumidor, detectaron un
porcentaje significativamente mayor de grasas insaturadas en detrimento
de las saturadas, que son las perjudiciales para la salud.
"En los últimos análisis hemos encontrado una mayor
riqueza de algunos ácidos grasos insaturados en los cerdos que
se alimentaron a campo con praderas. También presentan una mayor
riqueza de ácidos grasos del tipo omega 3, lo que le otorga
a la carne buenas propiedades para la salud humana", comenta el
ingeniero consultado por el SIAV.
LAS GRASAS
Y SU RELACIÓN
CON LA SALUD
Los ácidos grasos son los componentes básicos de las
grasas. Para una alimentación saludable los más recomendados
son aquellos insaturados, que se dividen en los poliinsaturados (como
los ácidos grasos omega-3, característicos de pescados
de mar) y los monoinsaturados (especialmente el ácido oleico,
presente en el aceite de oliva y aceitunas).
Este tipo de grasas
poliinsaturadas contribuyen a reducir las tasas de colesterol total
(tanto el HDL-c,
también llamado colesterol
bueno, como el LDL-c o colesterol malo) y de triglicéridos en
sangre. En este grupo se encuentran el ácido graso omega-6 linoleico
y los omega-3, llamados esenciales.
Los monoinsaturados
reducen el colesterol total a expensas del LDL-c, evitan su oxidación y aumentan los niveles del HDL-c (factor
de protección de estas enfermedades).
En su informe,
los investigadores de la facultad señalan que
el confinamiento del cerdo tuvo un profundo efecto sobre la nutrición
en relación con las vitaminas y minerales, pues al no haber
forrajes se debió recurrir al suministro de ellos en la dieta.
Las pasturas aportan cantidades significativas de la mayoría
de las vitaminas, especialmente A, E, b-carotenes y a-tocoferol, cuya
presencia en forma libre es de más fácil absorción
que las formas esterificadas utilizadas normalmente en la alimentación
animal.
CERDOS MENOS ESTRESADOS
Los científicos están realizando estudios de los niveles
de estrés en los animales a campo y en confinamiento, de manera
de relacionar sus efectos sobre la calidad de la carne. "El ejercicio
que realizan los cerdos al pastorear actúa directa e indirectamente
sobre la calidad de la canal, a través de la reducción
en la velocidad de crecimiento, el menor consumo de alimento suplementario,
la modificación en las proporciones de los diferentes tipos
de fibras musculares, así como de los niveles de lactato y estrés
en el momento del sacrificio", detalla Basso. Además, "la
actividad del animal que pastorea produce una respuesta adaptativa
del músculo que incrementa el metabolismo aeróbico, provoca
bajos niveles de lactato y potasio en sangre al momento del sacrificio,
tolerando mejor el estrés prefaena, con el posible efecto beneficioso
que es disminuir algunos defectos de las carnes, tales como palidez
y exudación de agua de las mismas", continúa el
director.
Para finalizar,
el especialista de la UBA recuerda que "no hay
que confundir la carne de cerdo con los productos derivados a los que
se les añade grasa; en la actualidad, es una de las carnes más
magras que hay, junto con la de aves". Sin embargo, en muchos
casos y como consecuencia de algunos sistemas de producción,
se han perdido características sensoriales de la carne, lo que
afecta los deseos del consumidor, principalmente de los países
desarrollados, que al superar un cierto nivel de renta, comienzan a
buscar no solo satisfacer sus necesidades nutricionales y su interés
se dirige cada vez más a la calidad y seguridad de los productos
y su relación con la salud.
Todo ello ha llevado
a revalorizar con criterios actuales los sistemas de producción al aire libre, principalmente para las etapas
reproductivas y en la producción de lechones.
El siguiente desafío del equipo de Porcinotecnia es comparar
las conductas de los animales bajo los distintos sistemas de producción,
para medir, entre otras cuestiones, su nivel de estrés. Este
mismo año también abordarán el estudio de modelos
de simulación para la cadena de valor de la carne porcina, conjuntamente
con investigadores participantes de la carrera de Especialización
en "Gestión de la Cadena de Valor de la Carne Bovina",
que se realiza en el ámbito de nuestra facultad.
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