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Toma de
Muestras del Sistema Digestivo del cerdo es fundamental para realizar
un buen diagnóstico y tratamiento - IV
de IV Partes
Dr. Rafael Baselga y colaboradores
TECNICAS
DIAGNÓSTICAS
Vómitos. El vómito es la expulsión del contenido gástrico por la boca, y debe distinguirse de la regurgitación, en la que el alimento no llega al estómago y es expulsado por la boca. El vómito es un signo clínico de PED, TGE, Rotavirus, Aujeszky, PPC, PPA y en algunas colibacilosis. Algunos tóxicos también producen vómitos.
La
toma de muestras debe estar orientada por cada laboratorio ya
que normalmente los
diferentes laboratorios no cubren todas las posibilidades, ni emplean
necesariamente las mismas técnicas para un mismo patógeno. Esto puede ser un inconveniente porque complica el envío de muestras y la interpretación de los resultados, pero al mismo tiempo amplia el panel de patógenos y de posibilidades al alcance del veterinario. Se han puesto a punto y se han publicado, muchas técnicas diferentes para muchos patógenos, sin embargo la gran mayoría no están disponibles. Por ejemplo, la serología frente a Brachyspiras. La figura 3 indica las técnicas habitualmente disponibles para el diagnóstico de los procesos diarreícos en porcino para cada uno de los patógenos
implicados.

Figura 3. Huevo de Trichuris suis observados en un
estudio coprológico a partir de heces porcinas. Se realizó una técnica de flotación con sulfato de Zinc. Observación en microscopía
de campo claro x 400 en fresco. |
Las técnicas de laboratorio se dividen esencialmente en directas, en las que aislamos o identificamos el pató-geno, o indirectas, donde detectamos respuestas del organismo frente al patóge-no como anticuerpos o res-puestas celulares, que sólo indican que el cerdo ha estado en contacto con la enfermedad. Las técnicas directas comprenden el cultivo bacterio-lógico, la identificación morfológica de los parásitos, el inmunodiagnóstico (inmunofluorescencia, inmunoperoxidasa, etc.), el aislamiento viral y las técnicas de biología molecular entre las que destaca el PCR. Lógicamente el aislamiento viral no es una técnica de rutina. También
existen kits comerciales que detectan la presencia del virus directamente
en heces. En estos kits un anticuerpo monoclonal reconoce y captura
los virus ex-cretados con las heces.
Las técnicas de laboratorio se dividen esencialmente en directas, en las que aislamos o identificamos el patógeno, o indirectas, donde detectamos respuestas del orgánismo frente al patógeno como anticuerpos o respuestas celulares, que sólo indican que el cerdo ha estado en contacto con la enfermedad. Las técnicas directas comprenden el cultivo bacteriológico, la identificación morfológica de los parásitos, el inmuno-diagnóstico (inmunofluorescencia, inmunoperoxidasa, etc.), el aislamiento viral y las técnicas de biología molecular entre las que destaca el PCR. Lógicamente el aislamiento viral no es una técnica de rutina. También
existen kits comerciales que detectan la presencia del virus directamente
en heces. En estos kits un anticuerpo monoclo-nal reconoce y captura
los virus excretados con las heces.
En problemas digestivos
los diagnósticos indirectos tienen poco interés en el diagnóstico de un proceso clínico, pero son muy útiles para otro fin como conocer la seroprevalencia de los diferentes patógenos. Existen test ELISA indirectos frente a Rotavirus, TGEV y PDEV y laminas tapizadas con antígeno
de L. intracellularis para hacer inmunofluorescencia directa.
Con todas las técnicas conviene recordar lo dicho en el número anterior sobre la calidad de una técnica diagnóstica.
La mejor muestra
serían varios animales enfermos con síntomas agudos, no tratados, y con menos de 24 horas desde la presentación del cuadro. Lógicamente esto resulta difícil, por lo que normalmente tomaremos muestras de tejidos tras hacer la necropsia en la explotación,
hisopos intestinales rectales o heces directamente del recto.
En el caso de que
hagas una necropsia, idealmente las muestras deberían obtenerse de animales sacrificados escogidos con el criterio anterior y no de animales muertos, aunque por supuesto de los animales muertos también podemos obtener mucha información. En todos los casos las muestras de órganos deben enviarse refrige-radas, en bolsas individuales e identificadas. Los animales muertos enteros al tener un volumen tan grande es muy difícil enfriarlos y se autolisan muy rápidamente por lo que intentaremos no enviar este tipo de muestras. Lo mismo sucede con los órganos
grandes no refrigerados.
Si no solicitas
anatomía patológica, para el análisis de muchos patógenos (bacterias, virus y parasitos) puedes muestrear los órganos necropsiados con hisopos que evidentemente son mucho más fáciles de enviar. Además, y en contra de una creencia muy generalizada, para casí todas las analíticas se pueden tomar muestras en animales vivos directamente del recto, tal y como se hace en humana, aunque sí es
cierto que la sensibilidad de los resultados puede ser menor.
Con lo dicho y
la orientación clínica que tenemos gracias a la epidemiología, la necropsia, etc. y conociendo las técnicas que el laboratorio maneja podemos tomar las muestras necesarias. La Tabla 3 presenta un resumen de todo lo dicho hasta ahora y nos ayudará a
seleccionar las muestras a enviar.
En el caso
de que se envíen muestras para anatomía patológica
debes tomar varios fragmentos de 1 cm fijados con formalina al
10% del colon, ciego, ileon y yeyuno y por supuesto de las lesiones
que puedan aparecer. Asegurate de que la mucosa está en
contacto con la formalina e identifica las muestras. Si existe
necrosis envía
tejido necrosado y el adyacente sin necrosar.
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