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La Problemática del control del PRRS en Granjas de Reproducción 3a de 3 partes

A. Callen

Tipos epidemiológicos de granjas
(un intento de clasificación)

Una tentativa de clasificación de las situaciones epidemiológicas que podemos encontrar en nuestro país, es la siguiente:

Granjas libres

. .

Son una minoría de explotaciones, la mayoría de las cuales son granjas de selección o multiplicación, que se encuentran en zonas de baja densidad o en enclaves protegidos (relativamente aislados) de grandes zonas productoras, que gozan de unas medidas de bioseguridad excepcionales. Estas granjas, o bien no han padecido ningún brote de la enfermedad o son de nueva constitución a partir de núcleos negativos. La excepción son aquellas granjas que han conseguido la negativización después de un historial de brote de la enfermedad.

Granjas positivas estables

Son aquéllas en las que está presente el virus, pero su nivel de replicación y difusión no provoca alteraciones notables en los parámetros productivos y signos clínicos relacionados con la enfermedad.

Estas a su vez se pueden subdividir en tres tipos:

  • Granjas con una baja prevalencia, en base a los tests ELISA comerciales.
  • Granjas con una altísima prevalencia, pero en la que predominan los animales protegidos.
  • Granjas con una posible circulación vírica intensa, pero que no reviste consecuencias clínicas, posiblemente debido a la cepa de virus involucrada o a su equilibrio en relación con otras entidades patológicas.

Estas granjas pueden evolucionar, de forma más o menos rápida, hacia otras situaciones epidemiológicas.

Granjas positivas inestables

Se trata, por lo general, de granjas con una prevalencia media o elevada en las cuales hay un continuo trasiego de animales entre subpoblaciones que conlleva consecuencias clínicas y económicas de gravedad variable. Dicha inestabilidad puede ponerse de manifiesto:

  • Estacionalmente en toda la granja, especialmente en reproductoras (problemas reproductivos) y lechones destetados (infecciones respiratorias o complicaciones bacterianas de otro tipo),
  • Cada vez que se introduce reposición, afectando bien a ésta (problemas respiratorios y reproductivos) o al ganado que está en la granja (trastornos reproductivos),
  • Continuamente, o con frecuencia, en los le- chones de transición o cerdos de cebo (problemas respiratorios, digestivos o de desmedro).

Obviamente, el objetivo será:

  • Mantener o establecer como negativas las granjas con garantías de continuar en esa situación.
  • No desequilibrar las granjas estables positivas, minimizando la infección en unos casos y produciéndola en etapas claves en otros.
  • Estabilizar las granjas positivas inestables, mediante medidas de manejo y de profilaxis vacunal.

Vacunación
(la realidad y el gran debate)

Desde la aparición de los primeros brotes, a principios de los noventa, las gravísimas consecuencias productivas y económicas de la infección hicieron crear una demanda de productos vacunales. La aparición de una vacuna inactivada creó muchas expectativas que se fueron desvaneciendo con el tiempo, en parte por los resultados poco satisfactorios, y, en parte, por el establecimiento de patrones epidemiológicos distintos (situaciones endémicas) además de, como no, por la aparición de vacunas vivas atenuadas consecutiva a la disponibilidad de líneas celulares para el cultivo del virus.

Al margen de USA, cuya problemática de PRRS es especial, posiblemente sea España el país con más experiencia en la utilización de vacunas vivas de PRRS, tanto a base de cepa americana, como de cepa europea; tanto en lechones como en ganado reproductor. La situación de España es singular en toda Europa no sólo por el uso de vacunas vivas en reproductores desde hace unos 7 años, sino también por el número de vacunas vivas disponibles. Sin embargo, los resultados son irregulares y la insatisfacción generalizada, como ha podido probarse mediante encuestas, asistencia a foros de debate y por las tendencias en el mercado de estos productos.

Con estos precedentes, el lanzamiento de una nueva vacuna inactivada, no se auguraba feliz. Si a esto añadimos, la opinión negativa de algunos sectores científicos (tanto americanos como europeos, españoles incluidos) sobre el grado de protección que puede dar una vacuna inactivada, la polémica está servida. Sin embargo, tanto las pruebas de campo como la experiencia comercial de utilización de una nueva vacuna inactivada en Francia, país que no autoriza la utilización de vacunas vivas en reproductores, han puesto en evidencia la utilidad de este producto para:

  • mejorar los índices reproductivos alterados por el PRRS, en granjas con infecciones endémicas, aumentando en algo más de medio lechón el promedio de lechones destetados por cerda y año.
  • reducir la circulación vírica en los reproductores y disminuir el número de lechones virémicos al nacimiento y destete en un 85%,
  • mejorar la adaptación de las nulíparas negativas de nueva incorporación a las granjas positivas,
  • evitar riesgos innecesarios de introducir nuevas cepas de virus en las granjas.

Todo lo cual ha hecho que muchos veterinarios y empresas de nuestro entorno optasen por realizar pruebas con esta nueva vacuna, en circunstancias muy distintas, pero siempre para su empleo en reproductoras. Lo cual ha desembocado además de en la confirmación de los resultados franceses en:

  • el desplazamiento (retraso) en el momento de la infección en lechones destetados,
  • la progresiva estabilización de granjas inestables, llegando en algunos casos a negativizarse en sucesivos muestreos,
  • aunque no es algo que se pueda hacer exten- sivo a todas las granjas, se han observado explotaciones donde la estabilización de las madres ha dado lugar a una disminución notable de los problemas sanitarios en la transición e incluso el engorde.

Así pues, la polémica está servida. Da fe de los resultados de la vacuna su amplia difusión en el campo y la satisfacción de los utilizadores en la aplastante mayoría de los casos. En una reciente encuesta realizada a veterinarios del sector, el 23% se mostraron muy satisfechos y el 68% bastante satisfechos.

Aunque quedan por explorar los mecanismos inmunológicos y epidemiológicos que sustentan estos resultados, pues no estamos sino en los comienzos de una nueva etapa respecto del PRRS, estudios recientes han puesto en evidencia la capacidad de estimulación de la inmunidad celular (desarrollo de células productoras de g -interferón) de dicha vacuna inactivada. Todavía se plantean muchas dudas, pero el tiempo y la experiencia nos van ayudando a resolverlas.
___________________

* Merial Laboratorios, S.A.

 
 
 
  MidiaDigital, S.C.
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