FORMAS
CLíNICAS Y LESIONES
B.
suis: crecimiento en Agar Sangre
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Los síntomas
clínicos de la Brucelosis porcina no difieren mucho
de los de las brucelosis bovina y ovina, observándose,
principalmente, en los machos orquitis y epididimitis de índole
bilateral, aunque para algunos autores predominan las unilaterales.
En hembras,
la sintomatología por excelencia es el aborto en
cualquier fase de la gestación, pasando muchas veces
desapercibido y desviándose la atención a
otros procesos abortivos en porcino de mayor obsesión
o moda, como son la parvovirosis, PRRS, leptospirosis,
etc. En ocasiones, la gestación llega a término
pero se observa elevada mortalidad perinatal, nacimientos
débiles, repetición de celos e infertilidad.
La presencia de mastitis puede dar lugar a la presentación
de abscesos. Las claudicaciones con articulaciones inflamadas,
bursitis y tendinitis pueden ocurrir en cerdos de todas
edades, tendiendo a formarse abscesos.
La lesión
anatomopatológica macroscópica es una orquitis
y epididimitis fibrinopurulenta donde, microscópicamente,
se observa una lesión inflamatoria con presencia
de focos de necrosis, pequeños granulomas, atrofia
de epitelio seminal y esclerosis, y gran cantidad de polimorfonucleares,
macrófagos e hiperplasia del tejido reticular.
DIAGNÓSTICO
CLÍNICO DIFERENCIAL
Se trata
de un diagnóstico meramente presuntivo, observándose
procesos abortivos, retenciones placentarias con exudados
vaginales, índices de infertilidad elevados, mortinatalidad,
repeticiones, orquitis y epididimitis.
En porcino
extensivo siempre se deben valorar las serologías
sobre PRRS y parvovirus con cautela, teniendo siempre presente
la posibilidad de la brucelosis, considerando, además,
la convivencia con rumiantes y otras especies salvajes
(jabalíes, tejones, ciervos, etc.).
En cuanto
a las lesiones, muchas son comunes a otras patologías,
por lo que también son sólo orientativas.
Debe realizarse el Diagnóstico diferencial con procesos
reproductivos típicos como PRRS, parvovirosis, Mal
Rojo, Aujeszky, leptospirosis, etc. y con patologías
que afecten a las articulaciones (tuberculosis articular,
Mal Rojo, artritis por Mycoplasma synoviae).
El diagnóstico indirecto por la determinación de la respuesta
inmune mediada por células evita la inespecificidad de la serología.
La prueba de hipersensibilidad retardada está infravalorada en campañas
de saneamiento en brucelosis, resultando ser de una especificidad elevadísima
y minimizando así los falsos positivos, y el que acaben animales no
infectados en matadero. La prueba de intradermorreacción consiste en
la inoculación de una proteína denominada comercialmente brucelina,
que se localiza de forma exclusiva en el citosol de las brucelas, frente a
la que se va a obtener una respuesta de hipersensibilidad retardada tipo IV.
El lugar de inoculación más adecuado resulta ser la oreja a nivel
craneal y dorsal (como en el caso de la tuberculinización) (ver más
adelante) o bien en párpado inferior.
DIAGNÓSTICO
DE LABORATORIO
Diagnóstico
Directo: La bacteriología rutinaria ante sospechas
de brucelosis debe incluir la tinción de improntas
además de mediante la técnica de Gram, con
la específica de Stamp, y el aislamiento en medios
de cultivo selectivos como el Farrel y el Thayer Martin
modificado que, al incluir en su composición antibióticos
y antifúngicos para evitar contaminaciones, son
idóneos para el aislamiento de brucelas de muestras
que, frecuentemente, están contaminadas con otros
microorganismos. La tinción de improntas mediante
la técnica de Stamp, si es positiva, es presuntiva,
siendo imprescindible el aislamiento, para que el diagnóstico
sea definitivo.
En ocasiones
a partir de muestras fetales (hígado, pulmón,
bazo y contenido gástrico) es posible realizar el
aislamiento en medios nutritivos comunes como el Agar Sangre.
Se consideran muestras de elección las secreciones vaginales tras parto
y/o aborto, así como leche e incluso semen. La excreción de brucelas
por vagina se produce de forma masiva incluso hasta 30 días post parto.
La eliminación por leche suele realizarse de forma poco intensa y discontinua,
por lo que en ocasiones el aislamiento no resulta exitoso. Es frecuente, al
igual que en otras especies, que no exista aislamiento positivo a partir del
feto y sí lo haya a partir de escobillones de exudados fetales, como
consecuencia de la infección placentaria (placentitis) pero no fetal.
A partir
de matadero, la toma de muestras de ganglios retromamarios,
iliacos y retrofaríngeos, bazo, glándula
mamaria y útero, y tras realizar un macerado, también
pueden ser muy útiles.
Por otro
lado, y a pesar que algunos autores indican que la congelación
de muestras y órganos no influye en la viabilidad
de las bacterias en las muestras, al menos durante un cierto
tiempo, nuestro criterio es realizar el análisis
bacteriológico lo antes posible
Diagnóstico
indirecto Serológico: detectamos la respuesta inmune
mediada por anticuerpos, mediante técnicas serológicas.
Todos los biovares de Brucella suis que afectan
al cerdo poseen el mismo antígeno A inmunodominante
que la mayoría de los biovares de Brucella abortus.
Por esta razón los biovares de B. abortus resultan
apropiados para el análisis de sueros porcinos (O.I.E.
3.5.2.); por ello el uso del Rosa de Bengala y otras técnicas,
aunque no empleen antígeno brucelar porcino, puede
resultar apropiado.
En brucelosis
porcina se han empleado multitud de pruebas serológicas:
Aglutinación en Tubo, Microaglutinación en
Placa, Aglutinación Rápida (Rosa de Bengala),
Fijación del Complemento, Inmunodifusión
Radial, ELISA-indirecto y ELISA-competición.
El empleo de pruebas serológicas en el diagnóstico de la brucelosis
porcina, presenta la ventaja de que son sensibles y aplicables a un gran número
de muestras y el inconveniente de su baja especificidad y de no estar debidamente
estandarizadas en porcino.
La existencia
de reacciones serológicas cruzadas con otras bacterias
gram negativas, con gran similitud en el lipopolisacárido
externo como Yersinia enterocolítica serotipo O9,
algunos serotipos de Salmonella y E. coli, Francisella
tularensis, etc. puede originar la aparición
de falsos positivos.
Las pruebas
de diagnóstico indirecto que valoran la respuesta
inmune mediada por células, sí evitan la
inespecificidad de la serología. La prueba de estimulación
linfocitaria, el y-interferón y la prueba de hipersensibilidad
retardada (para esta prueba ver apartado anterior) son
tres métodos que están infravalorados, pero
que poseen una especificidad elevadísima.
PREVENCIÓN,
PROFILAXIS, CONTROL Y ERRADICACIÓN
La aplicación
de unas medidas de control u otras viene definida por la
prevalencia existente en la explotación. En explotaciones
con prevalencias elevadas (más de un 10 %), las
posibilidades reales de control son difíciles por
lo que el sacrificio de la piara sería la medida
más acertada.
Con prevalencias
menores del 10% es recomendable la realización del
diagnóstico mediante técnicas inmunológicas
y el sacrificio de los animales con serología positiva
en la técnica del Rosa de Bengala y confirmada con
la intradermorreaccion, repitiendo dichas pruebas tantas
veces como sea necesario hasta la "seronegativización" de
la explotación. Debe realizarse el diagnóstico
mediante técnicas serológicas e intradermorreacción
tantas veces como sea necesario hasta la "seronegativización" de
la explotación.
COMENTARIO
FINAL
Para
el control de esta enfermedad hemos de tener presentes
una serie de consideraciones epidemiológicas:
•Los
cerdos infectados por brucelas no presentan títulos
elevados.
•Es
una enfermedad autolimitante, ya que la mayoría
de los cerdos infectados pueden superar la enfermedad tras
un período que oscila entre los 6 y los 12 meses
postinfección.
•Existe
un gran número de infecciones inaparentes con eliminaciones
débiles y discontinuas en leche.
•Tras
el aborto hay eliminación masiva de brucelas incluso
durante un mes.
•Las
reactivaciones son frecuentes.
•Algunas cepas de Brucella suis no estimulan la producción
de anticuerpos de la misma manera que otras.
•Dosis
iniciales bajas de brucelas alargan el período de
seroconversión.
•Las
vacunas atenuadas de B. suis y B. abortus,
han resultado ineficaces para producir inmunidad duradera.
•Las
bacterinas a base de B. suis, han sido incapaces
de estimular una respuesta inmune eficaz.
•Hasta
un 18% de cerdos sanos presenta reacciones a 1:25 de bajo
nivel con antígeno brucelar y, por el contrario,
existen cerdos infectados que apenas tienen título
de
anticuerpos.
•Existen
casos de persistencia de infección genital en nulíparas.
A estas
consideraciones hemos de añadir la dificultad del
diagnóstico debido a la existencia de reacciones
cruzadas, la dificultad para establecer medidas de bioseguridad
en ganado extensivo, las particularidades de este proceso
en porcino, los fenómenos de inmunotolerancia y,
finalmente, el que la prevalencia de este proceso dentro
de un colectivo puede ser alarmante debido a una serie
de factores inherentes al mismo, como es el ser muy contagioso
y de rápida difusión. Todo ello hace que
esta enfermedad sea de difícil control sin olvidarnos
que se trata de una zoonosis grave. En los sistemas extensivos
es muy difícil establecer medidas de bioseguridad.
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* Artículo
Original: http://www.sanidadanimal.info/curso.