BIOTECNOLOGIA

Clonar, aunque sean mascotas

 

Fuente: http://www.abc.es/20080515/sociedad-sociedad/clonar-a
Nuria Ramírez de Castro . Reuters

 

mascotas clonadas

Este científico surcoreano sabe como nadie lo que es pasar en pocos meses de héroe a villano. En febrero de 2004 asombró a la comunidad científica al anunciar que había obtenido por primera vez células madre procedentes de embriones humanos clonados. El éxito duró poco tiempo. En diciembre de 2005 se destapó el escándalo y se supo que aquellos experimentos en células madre y clonación terapéutica no eran más que un fraude. Hwang fue expulsado de la prestigiosa Universidad de Seúl, perdió todos los permisos para investigar en clonación humana y fue procesado por malversar fondos de sus experimentos. El prestigio cimentado durante años, tirado por la borda en apenas unos meses.

Tras la caída en desgracia poco se había vuelto a saber de este científico tramposo. Pero Hwang ha regresado y está dispuesto a rehabilitarse, aunque sea en el lado más frívolo de la investigación. El escándalo le ha obligado a dirigir sus conocimientos hacia la clonación de mascotas, un negocio de lo más rentable. Ha montado una empresa de biotecnología para satisfacer a personas dispuestas a desembolsar miles de euros por obtener una «fotocopia» genética de su animal más querido. No es una idea original. En su país ya existe, al menos, una compañía que clona mascotas por encargo.

científico Hwang Woo-suk

El científico Hwang Woo-suk, en su laboratorio de la Universidad de Seúl antes del fiasco de la clonación humana

Al investigador surcoreano le sobra experiencia en este campo. Antes de protagonizar el fiasco de la falsa clonación humana, Hwang creó el primer perro clonado de la historia, un afgano llamado «Snuppy». Después también clonó por primera vez un lobo, peldaños en su carrera hasta su precipitada caída hace tres años. Puede que el negocio de las mascotas sea un paréntesis en su carrera, un trabajo necesario para obtener financiación y volver a la investigación con embriones y a los males que aquejan al ser humano. Sus amigos y colaboradores más cercanos aseguran que ése es, sin duda, su objetivo final.

Entretanto ha prometido enmendarse y ser un investigador honrado. Se lo ha hecho saber al gobierno surcoreano al que ha pedido permiso para trabajar en clonación terapéutica con embriones humanos. El Ministerio de Sanidad de Corea del Sur calla y, probablemente, no tomará una decisión hasta finales de verano, cuando se aclaren sus deudas con la Justicia.

El «caso Hwang» ha sido uno de los escándalos más sonados. Pero gracias a él, hoy es más difícil pergeñar un fraude. La comunidad científica adoptó medidas de control más estrictas y hoy se exige, para dar credibilidad a una investigación, que los resultados hayan sido obtenido al menos por dos equipos.